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El Senado, cada día más lejos de la paz
Miguel Pichetto
A los problemas que tiene el radicalismo en el Senado, ahora se suma el peronismo federal (genérico con el que se define al PJ disidente dividido en bloques y monobloques), dispuesto a frenar cualquier intento de acuerdo con el kirchnerismo para destrabar el funcionamiento de comisiones, como la Bicameral.
Le advierten ahora al radical Gerardo Morales (en privado lo hacen desde Adolfo Rodríguez Saá hasta Carlos Reutemann y en público lo dijo también Mario Das Neves) que se abstenga de avanzar en cualquier negociación con Miguel Pichetto. Ya la semana pasada los mismos protagonistas habían revelado un acuerdo entre la UCR y el kirchnerismo para volver a la conformación original de la Bicameral de los DNU.
Es decir, 8 opositores y 8 oficialistas, con la presidencia del cuerpo y el desempate para el radicalismo. Cansado de un exceso de vedetismo en ese PJ, Morales les llegó a advertir que no seguiría pendiente de sus exigencias.
Poco antes, Morales había desmentido a los gritos la existencia de ese pacto, un acuerdo que no hubiera hecho otra cosa más que racionalizar el funcionamiento del Senado en medio de una crisis que terminó extendiéndose a Diputados y que por primera vez judicializó las decisiones internas del Congreso.
Obligación
Esa solución implicaba que Luis Juez dejara en la Bicameral el sillón que se le dio cuando la oposición amplió su número en la Bicameral en detrimento del oficialismo durante una sesión, provocando la denuncia judicial de Pichetto que ahora obliga a Julio Cobos a debatir en los tribunales decisiones que son propias del Senado.
Y si bien el peronismo rebelde primero apoyó la idea de recomponer la Bicameral (todo esto antes de que Pichetto fuera a la Justicia), cuando se conoció un posible acuerdo todos pusieron el grito en el cielo, a pesar de que Juez terminara resignando su lugar en la última reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria.
Curiosidad
Es curiosa ahora la negativa a que el radicalismo avance con una solución en la Bicameral cuando una senadora de Das Neves, Graciela Di Perna, estuvo entre las que impulsó un acuerdo de paz con el kirchnerismo para destrabar un Senado que ahora parece condenado a la guerra.
Pero al mismo tiempo, el temor a que se los identificara sólo como una banda desunida por meras ambiciones personales y el freno que les puso el radical Morales a sus pretensiones dentro del acuerdo opositor pudieron más y así ese grupo, el peronismo disidente, decidió un cambio de estrategia.
No sólo habrá lavado de cara en algunos miembros que se negaban a coordinar estrategias. Hoy emitirá un comunicado reafirmando su compromiso con la tarea legislativa. En lenguaje del Senado eso significa menos berrinches y exigencias personales.
Así, en ese documento habrá un llamado a no separarse y perder la mayoría de 37 senadores que consiguieron todos los opositores tras las elecciones del 28 de junio.
Pero al mismo tiempo una clara indicación a radicales como Morales y Ernesto Sanz de que el peronismo disidente no apoyará ningún acuerdo con el kirchnerismo como el que se insinuó con Pichetto para desbloquear el funcionamiento de la Bicameral de Trámite Legislativo.


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