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El temor a un derrame de la crisis en Asia frena el ataque de EE.UU.
Las opciones militares existen y están desde hace tiempo sobre el escritorio del Salón Oval, pero no son practicables. Son, un último recurso, en clave defensiva.
Por lo tanto, Trump aparece con las manos atadas, obligado a tener que perseguir la única vía que parece hoy factible: la del diálogo con el régimen de Kim.
Una solución diplomática (a decir verdad, jamás vista tan lejana como en las últimas horas y definida por Trump como "inútil") depende en gran parte de la actitud que asuma China. Y es precisamente sobre Pekín donde cada vez más dirige su atención Washington.
"Quien sigue haciendo negocios con Pyongyang, ayuda al régimen", dijo Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU.
En tanto, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, prepara nuevas sanciones unilaterales para castigar duramente a los países que continúan teniendo vínculos económicos con Corea del Norte, frenando su acceso al mercado estadounidense. Un camino no libre de riesgos, con el peligro de represalias por parte de China.
Por otra parte, crece la presión sin precedentes al Consejo de Seguridad de la ONU para que bloquee definitivamente los flujos de petróleo y dinero hacia Corea del Norte. Esos flujos sobre los que se financian, de hecho, los programas nuclear y misilístico de Pyongyang.
| Agencia ANSA |

