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El Tigre vuelve a prestar su entorno a la ópera
Los internacionales Jon Paul Laka y Michal Znaniecki vuelven a organizar, desde mañana, el Festival de Ópera Tigre.
Periodista: ¿Qué motivó el surgimiento de este festival?
Michal Znaniecki: La llegada del verano y la escasez de propuestas en una ciudad que no llega a vaciarse del todo tal como podía ocurrir hace años. Parece que cada vez se queda más gente en Buenos Aires y necesita el contacto con un tipo de manifestación cultural como la ópera. Proponer una experiencia que uniera cultura con naturaleza nos parecía ideal.
Jon Paul Laka: El verano es precisamente una época perfecta para encontrar nuevos públicos para la ópera. Cuando dejamos atrás los horarios y obligaciones habituales del resto del año, parecemos más predispuestos a disfrutar de nuevas experiencias.
P.: ¿Hay algún otro festival o encuentro en el mundo de estas características que los haya inspirado?
M. Z.: Paradójicamente mi inspiración se encuentra en un desierto. Trabajando en el desierto de Masada, Israel, preparando las mega producciones de "La Traviata" o "Carmina Burana" en mitad del desierto adonde cada año acuden más de 100 mil espectadores de todo el mundo. Allí he podido apreciar y experimentar una gran energía y ganas del público de vivir una experiencia operística. No solo un espectáculo musical. Dejar las butacas del teatro y hacer un viaje. Un viaje mágico y lejano. Un viaje a un mundo desconocido recorriendo miles de kilómetros. Esto me ha hecho pensar en el Delta de Tigre como un lugar ideal para preparar un viaje y una experiencia parecida: esta vez con el agua llena de vida del Delta en lugar del Mar Muerto y sus rocas.
J. P. L.: La ópera ha sido para mí un motivo de peregrinación en verano a muchos lugares de Europa, y he podido comprobar como la integración en la naturaleza tiene un efecto en el que el todo es más que la suma de las partes. Ver ópera sobre el escenario montado en un lago como Bregenz, escalar las montañas del Tirol para llegar a ver una función en Erl, escuchar ópera rodeado del impresionante paisaje lacustre del Festival de Savonlinna, son ejemplos que demuestran que la ópera puede conquistar espacios inesperados, atraer una gran cantidad de público y actuar como motor de turismo cultural.
P.: ¿Cuál fue el balance de la primera edición del festival, a comienzos de este año, y qué novedades incorpora la próxima?
M.Z.: Este año tenemos más conciertos y más islas que participan como sedes de espectáculos. Empezamos a ocupar otras partes del Delta. El año pasado hemos comprobado que la gente no tiene miedo de las lanchas y traslados acuáticos, y por ello nos atrevemos a proponer espectáculos en nuevos lugares mágicos: el Convento de San Francisco, escondido en una isla a seis minutos de la estación fluvial o Isla El Descanso con un gran jardín botánico. Estaremos también en continente con el ciclo ópera en pantalla.
J. P. L.: Como en toda nueva experiencia, todos vamos aprendiendo y conquistando terreno a medida que avanzamos. Por mucha experiencia que tengamos en la gestión de espectáculos operísticos, un nuevo espacio es un mundo nuevo. Haber agotado las entradas para todas las funciones de la edición del año pasado fue algo que vino a reafirmarnos en el potencial del Festival Opera Tigre. Por otra parte, me gustaría destacar la maravillosa experiencia de trabajar con artistas argentinos, quienes junto a muchos artistas internacionales que vienen a trabajar con nosotros han creado un espacio estimulante de trabajo e intercambio de experiencias artísticas.
P.: ¿Cuáles son los criterios para la programación, y en especial para la del 2016?
M.Z.: El agua como inspiración en la búsqueda de repertorio, incluso para chicos. Elegimos entre títulos de óperas que ambientan su acción en la naturaleza o en el agua. Un trabajo difícil pero no queremos violar o forzar las obras maestras poniéndolas al aire libre sin un sentido. Juntar una isla verdadera con la historia de "La Tempestad" de Shakespeare nos parece un desafío que crea una nueva calidad. Hay otros títulos que nos esperan en futuro: "Tristan", "Il Tabarro", "El holandés errante", "Madama Butterfly", "Simon Boccanegra", "Los pescadores de perlas"... Este año es además el año de Shakespeare, por eso la elección de dos títulos como "La Tempestad" y "Sueño de una noche de verano".
J. P. L.: Es importante que el público encuentre en el Festival un referente con el que cuente cada verano, y que permita su consolidación como un evento en el que además del repertorio tradicional se puedan descubrir nuevas obras.
Entrevista de Margarita Pollini


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