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Elogios externos: no pensar tanto en “el qué dirán”

Más aún, entendiendo que son las debilidades intrínsecas del mercado laboral (el empleo privado registrado hace 6 años que crece por debajo de la población) las que están en la raíz de los principales desafíos estructurales (social, previsional y fiscal), y que las pymes (98% de las unidades económicas activas) explican 7 de cada 10 empleos, comprendemos que el objetivo del crecimiento con desarrollo inclusivo sólo se logrará buscando primero fortalecer el mercado interno.
El camino inverso que plantea el Gobierno -que sea la IED la que dé el puntapié inicial- conlleva con dos riesgos centrales.
El primero radica en los impactos que se generan sobre el mercado interno por la aplicación de los ajustes que realizan precisamente para atraer dicha inversión.
El segundo es que a medida que la llegada masiva de inversiones externas se demora y los desequilibrios se profundizan, los flujos de IED que se requieren son cada vez mayores: el crecimiento del pago de intereses externos (derivados de un déficit fiscal que no baja porque la economía no termina de arrancar) y de la fuga de capitales (producto de una confianza interna que se ve mellada por las políticas aplicadas) incrementan constantemente la presión sobre el balance de pagos, y la necesidad de un flujo de entrada de divisas (distinto de la deuda) es cada vez mayor.
De hecho, aunque los flujos de IED se quintupliquen en relación a los niveles actuales, apenas cubrirían un tercio de las necesidades de divisas que se generaron en 2017 sólo por el pago de intereses externos y la fuga de capitales. En este sentido, volvemos a relativizar a la "lluvia de inversiones" como la "tabla de salvación".
Peor aún, es la misma combinación de los riesgos anteriormente expuestos, que redundan en una economía con crecimiento chato y con desequilibrios (fiscal y externo) elevados, la que termina disuadiendo a los inversores externos, pese a los esfuerzos que se realizan por otras vías para atraerlos.
Adicionalmente, en caso de esta "lluvia" ocurra, seguramente se aplique en mayor medida a los sectores naturalmente competitivos de mayor importancia para el flujo de comercio mundial (energía, agro, minería, telecomunicaciones, etc.), lo que a su vez difícilmente "derrame" en una creación masiva de empleo.
En nuestra visión, la IED tiene un rol clave en el sentido que permite expandir la frontera productiva por encima de las capacidades que brinda el ahorro interno, en la incorporación de tecnología que genera y en su potencia para la generación de vínculos con el exterior, pero difícilmente sea la que inicialmente tuerza el actual escenario de estancamiento. En términos comparativos, sería como el "nitro" en un auto deportivo: sirve para lograr una mayor aceleración cuando se alcanza una gran velocidad, pero no es el elemento que permite "arrancar" el motor.
En este sentido, volvemos a reforzar la necesidad de poner el foco en la generación de condiciones para el crecimiento con eje en el mercado interno, que es la única vía no sólo para reducir estructuralmente los desequilibrios macroeconómicos sino también para torcer la dolorosa realidad social.
Por ello, lo que conceptualmente estamos proponiendo es que debemos trabajar primero en lograr los elogios "internos", y los "externos" vendrán por añadidura.
En este sentido, no debemos ni poner a la búsqueda de elogios externos como nuestra principal meta ni obnubilarnos con ellos cuando los escuchamos, porque muchas veces persiguen sus propios intereses: recordemos que en septiembre de 2001, sólo un trimestre antes del colapso, el FMI afirmó que "El Fondo acoge con beneplácito las iniciativas de libre comercio en curso, que mejorarán las perspectivas de crecimiento económico sostenido y rápido en Argentina".
Esto obviamente no quiere decir que estemos en una situación similar a la de 2001, porque lejos estamos de eso. Reafirmamos que los elogios externos deben ser escuchados y bienvenidos, pero buscarlos no debe ser el norte de nuestras acciones.
| (*) Diputado nacional |
por el Frente Renovador


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