- ámbito
- Edición Impresa
Eminem fue lo más destacado en el Lollapalooza 2016
Eminem: su presentación era lo más esperado por tratarse de su debut en el país. El rapero, de 43 años, desplegó su carisma sobre el escenario a lo largo de un show de 90 minutos.
El festival, creado en 1991 por el ex vocalista de la banda estadounidense Jane's Addiction, Perry Farrell, en ocasión de la separación del grupo, celebró exitosamente esta nueva edición en Argentina tras su paso por Brasil y antes de dirigirse a Chile, donde cerrará su versión sudamericana. En el Hipódromo de San Isidro la celebración reunió a artistas locales y de Australia, Alemania, Australia, Canadá, Eslovenia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Sudáfrica y Suecia, con géneros que pasaron desde el rock alternativo, indie, punk rock, rap y hip-hop hasta la electrónica.
Lollapalooza comenzó el viernes, cuando Eagles of Death Metal realizó el segundo turno del escenario principal comandado por su cantante, Jesse Hughes. Este show tuvo el respaldo del público, que aceptó sin protestas el homenaje a "The Ramones (Hughes afirmó haber comprado en Buenos Aires la remera que lucía con el nombre de la icónica banda punk)", y acompañó en cambio el cierre de la función con un "cover" de "Save a prayer", de los británicos Duran Duran.
Cuando faltaban dos minutos para las 22 llegó el número principal del primer día y tal vez del festival, pues los 90.000 presentes se trasladaron hacia la zona del escenario número uno para atestiguar el debut de Eminem en Argentina. El rapero, de 43 años, desplegó todo su carisma sobre el escenario a lo largo de un show de 90 minutos en el que contó con el apoyo de "Mr. Porter" para interpretar 33 canciones que recorrieron toda su discografía. Los espectadores celebraron "The Way I Am", "My name is", "The Real Slim Shady" y "Without me". Sólo una vez que Eminem dejó el escenario definitivamente, muchos espectadores decidieron partir, aunque la amplia mayoría permaneció en el complejo para presenciar el cierre a cargo de los también estadounidenses Jack U.
Noel Gallagher estuvo secundado por High flying birds, la agrupación que fundó tras la disolución de Oasis. Claro que Gallagher cumplió con creces las expectativas de sus seguidores, pues entonó los éxitos de su nueva etapa, pero también regaló "Champagne Supernova" y "Wonderwall" antes de despedirse con "Don't look back in anger" (cantada sólo por el público sobre la música de la banda), todos clásicos de la agrupación que había creado con su hermano Liam. El cierre del escenario principal quedó en manos de los también británicos Florence and the machine, cuyos compatriotas de Mumford & Sons antecedieron al DJ estadounidense Kaskade, acompañado por un entusiasta público que permaneció hasta la madrugada del domingo.
En cuanto a la organización, hubo quejas por el sistema de compra de comida, ya que para hacer las transacciones se debían comprar antes papeles que representaban el dinero del festival, que luego debía ser canjeado por los alimentos. Si ya de por sí circular por un festival es engorroso por la multitud, los baños químicos y las largas colas, el experimiento del dinero resultó innecesario. Para peor, este año se implementó un sistema de pulseras en lugar de entradas, con un código QR que era leído con sensores en los molinetes de ingreso. Lo práctico de la iniciativa para entrar se transformó en un desorden a la hora de estar dentro del predio, ya que había pulseras para todo y de diferentes días. Esta idea llevó al personal de control y a la organización a cambiar el protocolo varias veces.


Dejá tu comentario