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En 2010, las subastas de arte superaron la crisis
Los precios de las obras de Koons, como las de otros contemporáneos «especulativos», cayeron en un año cuya recuperacion
se debió, entre otras cosas, a la pujanza de China y a que las casas de subastas ofrecieron más «valores seguros».
Es la principal conclusión que se desprende del estudio de «Tendencias del Mercado del Arte en 2010», publicado por ese sitio especializado, que explica que el retorno a la bonanza responde a un cambio de estrategia de las grandes casas de subastas como Sothebys o Christies, que apuestan por valores menos especulativos.
«Las casas de ventas cambiaron de estrategia en 2009, eliminando casi totalmente los precios mínimos, reduciendo la importancia de la creación emergente y tendiendo a ofrecer a los coleccionistas obras más asequibles y valores seguros», detecta el informe.
Además, la recuperación está intrínsecamente ligada a la pujanza de China, que ya es el primer comprador de arte del mundo, con más de un 30 por ciento de la cuota de mercado, por delante de Estados Unidos y del Reino Unido, líderes desde la Segunda Guerra Mundial. Francia, por su parte, continúa perdiendo importancia desde hace una década y tiene que conformarse con el 5 por ciento de cuota de mercado.
Tras un segundo semestre de 2008 en caída libre y un 2009 negativo, marcados por «la pérdida de liquidez de los inversores y de los coleccionistas de arte y el clima general de desconfianza generado por la crisis financiera», las ventas de las grandes casas de subastas despegaron en 2010.
El «tsunami» financiero iniciado con la quiebra de Lehman Brothers golpeó con fuerza a los grandes marchands de arte, que vieron cómo sus negocios llegaban a perder cerca de la mitad de su actividad entre la última mitad de 2008 y la primera de 2009.
El dinero se refugió entonces en valores seguros, señala ArtPrice, que se reivindica como la publicación líder en el mundo del arte.
«En ese período tormentoso, sólo el arte antiguo -poco sujeto a los efectos de las modas y las especulaciones- se salvó». Incluso «los ingresos generados por los antiguos maestros en las casas de ventas progresaron un 4,9 por ciento en 2009 con relación a 2008 mientras que el resto de productos sufrieron fuertes correcciones».
Así, las ventas de arte del siglo XIX cayeron un 47,7 %, las del arte moderno lo hicieron un 37 % y las de la creación a partir de la Segunda Guerra Mundial retrocedieron un 50,6 % mientras que el segmento más afectado fue el del arte contemporáneo, con una caída de ingresos del 63,8 % entre 2008 y 2009.
Ya en el segundo semestre de 2009, ese golpe de timón hacia valores más seguros favoreció que se invirtiera la tendencia del mercado en una dirección que se ha consolidado en 2010, añade el estudio.
«La recuperación en 2010 fue tan espectacular como la caída precedente de los ingresos», destaca ArtPrice, que indica que incluso el arte contemporáneo ha doblado su volumen de negocio con respecto a 2009 en las subastas analizadas en todo el mundo.
El arte moderno, considerando éste la creación producida entre finales del siglo XIX y los años setenta del siglo XX, sigue siendo el pilar central de las ventas de arte. Pero el arte contemporáneo ha obtenido una «importancia fenomenal» en el curso de los diez últimos años, pasando de los 82,3 millones de dólares en 2000 a los 954,8 millones de dólares en 2010.
Sin embargo, las turbulencias económicas han hecho que nombres particularmente «especulativos» como Jeff Koons, Damien Hirst, Takashi Murakami o Banksy hayan visto cómo los precios de sus obras han caído sensiblemente en los últimos tiempos.
Sirva de ejemplo que el más caro de los contemporáneos, Jeff Koons, vendió su «Ballon Flower (Blue)» por 15 millones de dólares mientras que el dominador de las ventas, Pablo Picasso, colocó su óleo «Desnudo, hojas verdes y busto» por 95 millones de dólares.
En total, el malagueño vendió el año pasado obras por valor de 361 millones de dólares mientras que el estadounidense se quedó en 36 millones de dólares.
Agencia EFE


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