Pese a no jugar del todo bien, Del Potro rindió una prueba de carácter ante Wawrinka y hoy procurará dar el batacazo ante Murray.
«Siempre es importante la victoria aunque no te sientas del todo bien, pero tengo que mejorar porque hoy (por ayer) triunfé con lo justo, con poco porcentaje de primeros saques. Si me pasa mañana (por hoy), no creo que gane», reconoció con gran sinceridad Juan Martín Del Potro (Nº 5) tras el sufrido triunfo en octavos de final del Masters 1000 de Madrid (3.700.000 euros, polvo de ladrillo) ante Stanislas Wawrinka.
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El tandilense batalló durante casi tres horas para superar al suizo por 4-6, 6-4 y 6-4. Pese a la fortaleza mental que exhibió, la mejor raqueta criolla no jugó en su plenitud: cometió 54 errores no forzados. En el último set, perdía 3-1 con Wawrinka pero se recuperó al ganar cuatro games al hilo y se adelantó 5-3. Dejó escapar tres match points consecutivos con el servicio del suizo y, luego de levantar dos breaks, definió el encuentro a su favor.
Por los cuartos de final, Del Potro jugará hoy con un viejo y poco querido conocido del circuito: Andy Murray (3). Más allá del altercado red por medio en Roma 2008, saldado con un abrazo tras la semifinal en el US Open, la falta de feeling con el escocés radica principalmente en que el número tres del mundo lo maniató con su variedad de golpes.
Del Potro está 3-0 abajo en el historial y recordó varias derrotas más de la época de juveniles. «Nos conocemos desde chicos y su juego siempre me complica, pero tengo mis armas. Si me sale bien quizás cree oportunidades para lastimarlo. Ojalá me pueda levantar con el pie derecho», se esperanzó.
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