13 de diciembre 2010 - 00:00

En las favelas de Río, el 70% apoya incursión de FF.AA.

Las Fuerzas Armadas vigilan las favelas de Brasil. Su accionar cuenta con un gran apoyo de sus habitantes.
Las Fuerzas Armadas vigilan las favelas de Brasil. Su accionar cuenta con un gran apoyo de sus habitantes.
Brasilia - La polémica por la participación de las Fuerzas Armadas en la represión del narcotráfico en Río de Janeiro, que es respaldada por el 70% de los habitantes de las favelas, según encuestas, está ampliando la brecha entre futuros ministros del gabinete de Dilma Rousseff.

El designado ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, afirmó que sólo «en situaciones excepcionales, como la de Río, es perfectamente posible involucrar a las Fuerzas Armadas», lo que choca con la aspiración del actual y futuro titular de Defensa, Nelson Jobim, de dotar a los militares de participación permanente en el combate del delito en las favelas.

En un operativo inédito, la Policía y las Fuerzas Armadas invadieron varias favelas cariocas hace 15 días, y lograron desalojar por el momento a bandas narcos, por ejemplo, del Complexo do Alemao, que agrupa a diferentes villas miseria.

El diario O Estado de S. Paulo (conservador) preguntó a Cardozo sobre las diferencias con su futuro par de Defensa: «Jobim es una persona por la cual tengo admiración, podemos tener las opiniones que queramos, pero la persona que decide se llama Dilma Rousseff».

Cardozo admitió, además, disputas corporativas entre la Policía Federal y los militares. «La Policía Federal y el Ejército no pueden actuar como si fueran fuerzas desvinculadas entre sí; llegó la hora de eliminar disputas que son estériles; quiero dialogar sobre eso con el ministro Jobim», agregó Cardozo.

Hasta el momento, Rousseff no ha hablado con la prensa sobre el rol de los militares en la lucha contra los narcos.

En línea con la idea de Jobim, las «fuerzas pacificadoras», comandadas por un general del Ejército, comenzarán a patrullar las favelas posiblemente el 20 de este mes, con la intención de que esa presencia se extienda en el tiempo.

Hay una «discusión ideológica y académica sobre la participación de las Fuerzas Armadas», reconoció Jobim, un hombre resistido por el sector de izquierda del Partido de los Trabajadores. «Yo no iría a tomar una directriz sin basarme en la Constitución», aseguró el ministro de Defensa tras participar en un acto militar el sábado.

A pedido del gobernador de Río, Sergio Cabral, un centrista aliado de Lula da Silva y Rousseff, unos 2.000 militares permanecerán en las favelas al menos hasta octubre.

La petición del gobernador Cabral obedece a que el 70% de los vecinos de las favelas de Río de Janeiro apoyan la presencia permanente de las Fuerzas Armadas en las «unidades pacificadoras», según una encuesta publicada ayer. Además, el 89% de los favelados aprobó la participación militar en el desplazamiento de los narcos.

Inicialmente, las Fuerzas Armadas habían ofrecido blindados de transporte de tropa de la Marina que permitieron la ocupación de Vila Cruzeiro, de donde unos 200 pistoleros huyeron hacia el Complexo do Alemao. Más tarde, se sumaron a los combates soldados, tres helicópteros artillados de la Fuerza Aérea y dos decenas de vehículos militares. En este marco, un soldado del Ejército brasileño resultó herido en un enfrentamiento en la madrugada de ayer con dos hombres armados que intentaron ingresar a un cuartel militar en la zona oeste de Río de Janeiro, informaron fuentes oficiales. El militar, que cumplía misión como centinela, fue tiroteado en el intento de asalto al XVI Batallón de Paracaidistas, ubicado en la Villa Militar del barrio de Deodoro.

Según el comunicado del comando militar, el centinela David Soares de Almeida, de 19 años, percibió el intento de asalto y realizó varios disparos contra los pistoleros, que respondieron al fuego y lo dejaron herido sin gravedad.

Agencias ANSA, DPA, AFP y Reuters

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