En tono de campaña, Peña anticipó reformas

Edición Impresa

Mar del Plata (Enviado especial) - "La sección business nos reclamaba que el pollo estaba frío, pero nosotros veíamos que el avión estaba sin controles". Con esa metáfora que mezcló sarcasmo con reproche, el jefe de Gabinete Marcos Peña graficó cuál era la actitud del empresariado argentino durante 2016 cuando Cambiemos avanzó en los distintos resortes del Poder Ejecutivo. La alusión despertó las risas entre los ejecutivos que colmaron el salón en la segunda jornada del Coloquio de IDEA para escucharlo. El funcionario lanzó definiciones apuntadas a definir el rumbo que adoptará e Gobierno y que no eludió críticas al kirchnerismo y arenga electoral. Las presencias ayer le dieron aún más tono político al tradicional encuentro, incluido el paso fugaz de Esteban Bullrich, candidato a senador bonaerense por el oficialismo en la Provincia de Buenos Aires, pese a que desde la organización habían puesto énfasis en no mostrar el encuentro tamizado por la actividad partidaria.

"El kirchnerismo alimentó toda una maquinaria de resentimiento", sostuvo Peña sin ahorrar críticas a la gestión anterior, al tiempo que afirmó que el Gobierno se plantea como la única opción de proyecto político "aspiracional". "El kirchnerismo desea el apocalipsis porque si no, no vuelve al poder", disparó en otra de sus definiciones. Anticipó un paquete de reformas políticas y también judiciales, aunque relativizó su alcance en el último punto por ser "más complejo". También adelantó la intención de crear un nuevo régimen de defensa de la competencia, lo que hizo que los ejecutivos levantaran las miradas de sus celulares. "Si no tenés república no existe capitalismo", sintetizó.

Las referencias también apuntaron a desafiar al peronismo (en el tema de reforma electoral), mediante una división entre dirigentes que acompañaron medidas de transformación propuestas por el oficialismo y entre quienes las resistieron. Peña se dio el lujo de resignificar varias veces la palabra "empoderar" al ciudadano, clásica arenga que utilizaba Cristina de Kirchner. "Nos mintieron hace 50 años con lo de la justicia social", disparó en medio de su alocución, lo que generó sonoros aplausos entre los empresarios, complacidos con un discurso en plena sintonía. El aplausómetro ya se había roto con María Eugenia Vidal en la inauguración de la cumbre y se aguarda cómo reaccione hoy, cuando Mauricio Macri cierre el evento. Miguel Acevedo, presidente de la Unión Industrial Argentina expresó parte del espíritu que circula en los pasillos del Sheraton de Mar del Plata: crédito abierto al Gobierno y carta blanca a la espera de reformas. La palabra optimismo se mantuvo al tope del ranking de frases más repetidas por los empresarios, cuya concurrencia superó encuentros previos. José Ignacio De Mendiguren se mostró más cauto y crítico, similar actitud que tuvo la "mesa sindical" que terminó por integrarse a los paneles. Hasta Carlos Ben, el exjefe de Aysa (con llamado a indagatoria pendiente en una causa vinculada a los sobornos de Odebrecht) dio el presente. Dijo estar tranquilo preparando la defensa y viendo "amigos".

Paneles atravesados por lo social como el titulado "Deuda social: historias de transformación" o el inaugural de la jornada dedicado a los "millenials" de la política, marcaron la agenda ayer, donde expuso también el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta. El panel de competitividad fue de los centrales. Es otra de las palabras en las que ahora se traduce el reclamo empresario a la Casa Rosada, pero con reconocimiento de que se aproximan cambios internos dentro de las principales empresas del país, en pos de obtenerla más allá de las condiciones macro.

Gabriel Morini

Dejá tu comentario