En la ceremonia celebrada en el Parque de la Paz de la ciudad, a la que acudieron unas 6.700 personas, el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, y supervivientes de la tragedia criticaron la profunda reforma militar que inició el primer ministro japonés y que permitiría al Ejército participar en operaciones en el extranjero por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.
En su "declaración de paz", Taue pidió que Japón nunca cambie sus principios pacifistas de renuncia a la guerra, refiriéndose al artículo 9 de la Constitución nipona, que prohíbe el uso de la fuerza para resolver disputas internacionales.
Sumiteru Taniguchi, de 86 años y víctima de la bomba, aseguró que la medida del Gobierno va en contra de los deseos de los sobrevivientes. "Esta legislación de seguridad llevará a la guerra", afirmó. "Es un intento de dar la vuelta a las acciones y los deseos de abolición nuclear llevadas a cabo por los hibakusha (supervivientes) y la gente que desea la paz. No podemos aceptarlo", insistió.
"El Gobierno quiere que este país combata en guerras", dijo Hirotami Yamada, secretario general del Consejo de Supervivientes de la Bomba Atómica en Nagasaki. "Nagasaki tiene cinco grupos de sobrevivientes que normalmente están divididos. Pero ahora estamos unidos en la firme oposición a esta legislación", señaló.
Los impopulares proyectos de ley ya fueron aprobados en la Cámara baja, y el bloque gobernante de Abe también tiene mayoría en la Cámara alta. Pero las encuestas muestran que la mayoría de los votantes se opone a lo que sería un cambio significativo en la política de defensa de Japón.
Abe fue además criticado porque en la ceremonia de hace tres días, cuando se recordó el 70° aniversario de la bomba en Hiroshima, no mencionó los tres principios seguidos hasta ahora por el país, según los cuales no puede producir, poseer ni permitir la presencia en su territorio de armas nucleares. Sin embargo, sí los mencionó en su declaración sobre Nagasaki pronunciada ayer.
"Como la única nación del mundo que ha sufrido un ataque nuclear en tiempos de guerra, he renovado mi determinación de desempeñar un papel destacado en perseguir un mundo sin armas nucleares y mantener los tres principios no nucleares", dijo ayer en el Parque de la Paz.
Los participantes de la ceremonia guardaron un minuto de silencio a las 11.02 hora local, el momento exacto en que se lanzó la bomba sobre Nagasaki aquel 9 de agosto de 1945, en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Tres días antes habían devastado la ciudad nipona de Hiroshima con otra bomba nuclear.
En Nagasaki murieron 70.000 personas directamente y 75.000 resultaron heridas. En ese momento, la ciudad tenía 240.000 habitantes.
"Incluso después de tanto tiempo ese trágico suceso sigue provocando horror y aberración. Se convirtió en símbolo de la capacidad sin límites de destrucción que tiene el hombre cuando se hace un uso equivocado de los avances de la ciencia y de la técnica", dijo ayer el papa Francisco durante el rezo del ángelus en la plaza de San Pedro.
| Agencias DPA y Reuters |


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