8 de diciembre 2008 - 00:00

Enterraron argentino en Malvinas

Londres y la Casa Rosada intentarán negociar la realización de un vuelo humanitario para trasladar los restos de un veterano que será enterrado en el cementerio de Darwin, en las islas Malvinas.
Se trata del primer teniente (post mortem) de la Fuerza Aérea Argentina, Jorge Casco, según lo estableció el peritaje efectuado a un hueso en el laboratorio del Banco Nacional Genético del Servicio de Inmunología del Hospital Durand de la Ciudad de Buenos Aires. Luego de cuatro meses de estudios sobre la muestra ósea, el laboratorio del Durand comparó su ADN con el de un familiar directo del fallecido Casco y logró confirmar la identidad. La pieza ósea (junto con otras tres) había llegado al país en un vuelo de LanChile, el 19 de julio último, en una urna custodiada por un oficial de la guarnición Malvinas. En la tapa tenía una placa de bronce con la siguiente leyenda grabada en letras de imprenta: Bone remains (four bones) of human origin discovered in the Falkland Islands-Islas Malvinas in 1999.
Será la primera gestión sensible de la flamante embajadora Shan Morgan, cuyas cartas credenciales que la acreditan para representar al Reino Unido en el país fueron aceptadas el miércoles pasado, por el canciller Jorge Taiana. Comienzo vivace el de Morgan en un tópico que pondrá a prueba su currículum vitae como experta en negociaciones de la Unión Europea (UE). Es la primera vez que Gran Bretaña designa un embajador de género femenino en Buenos Aires quizá en busca de empatía con la presidente Cristina de Kirchner.
Tratativas
El informe pericial, conocido como «Investigación del polimorfismo del ADN», fue solicitado por la Cancillería, y el resultado fue enviado al ministro plenipotenciario Guillermo Rossi, segundo de la Dirección General de Malvinas y Atlántico sur. Al mismo tiempo se comunicó la novedad a los familiares del veterano Casco, residentes en la provincia de Córdoba. De inmediato y por voluntad de los deudos, quienes fueron asistidos por miembros de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas, fundación que encabeza Héctor Cisneros, comenzaron las tratativas para enterrar los restos de Casco en el cementerio de Darwin. El canciller Taiana comparte el mismo criterio de la ministra de Defensa, Nilda Garré: el mejor homenaje a los caídos en las islas es que sus restos descansen en Darwin. Ambos ya habían intervenido en el proceso de identificación de otro veterano: el piloto Juan Fernando Casado, oficial de navegación de un Canberra MK-62, que cayó sobre la costa de la Isla Soledad, derribado por un misil británico la noche del 13 de junio de 1982.
Los diplomáticos criollos tomaron nota de un párrafo de la carta de presentación de la embajadora Morgan, publicada en el site oficial de la embajada. «El Reino Unido comparte el profundo compromiso argentino con la protección de los derechos humanos, la embajada británica financia un proyecto trienal de 100.000 libras (150.000 dólares) para ayudar al Gobierno argentino a implementar un control independiente de los centros de detención. También nos enorgullece nuestro aporte a la valiosa labor de las Abuelas de Plaza de Mayo», dice la carta y concluye que no podrían negarse al derecho de duelo de los familiares de Casco, quienes desean sepultarlo en la tierra por la que dio su vida.
El traslado no es un tema menor. Por tratarse de un aviador militar, implica la sujeción al ceremonial castrense, además del contenido humanitario. La opción más probable es disponer un avión de la Fuerza Aérea bajo el mandato y neutralidad de la Cruz Roja Internacional.
Acuerdo
La iniciativa podría pasar el tamiz de los kelpers -cuello de botella en las relaciones bilaterales-, pues en rigor se trata de un vuelo humanitario encuadrado en el Acuerdo Argentino-Británico sobre comunicaciones con las islas que firmaron en 1998 Guido Di Tella y su par británico, Robin Cook. Hay voces que alertan sobre la necesidad de emprender el viaje a Darwin lo antes posible. Aprecian que la línea dura isleña obstaculizará el vuelo humanitario de la mano de la nueva Constitución que entra en vigor el próximo 1 de enero, en reemplazo de la acordada en 1985. Esta norma fundamental -a diferencia de la anterior- consagra el derecho a la autodeterminación de los kelpers y le da más poder interno al Ejecutivo isleño.

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