12 de febrero 2009 - 00:00

Enviado británico prometió ayer reformas en el FMI

Carlos Fernández
Carlos Fernández
El encargado de organizar la próxima cumbre del G-20 en Londres, el británico Lord Malloch-Brown, visitó ayer Buenos Aires en su gira preparatoria de ese encuentro, y emitió frases agradables para el Gobierno argentino. El responsable de preparar la reunión del 1 y 2 de abril, aseguró que coincide con la Argentina en la necesidad de reformar el FMI y de darle más poder a los países emergentes. El enviado del primer ministro Gordon Brown, habló así ayer en al menos tres encuentros, con el canciller Jorge Taiana; con el ministro de Economía, Carlos Fernández; y con el vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce.
La idea de la gira que desarrolla Malloch-Brown, es la de recoger el temario que los representantes de los estados miembros del G-20 quieren discutir en la cumbre de Londres, donde concurrirá Cristina de Kirchner acompaña por Taiana, Fernández y el titular del Central, Martín Redrado.
Según lo que recogieron ayer los funcionarios que se reunieron con el enviado de Gordon Brown, en la cumbre se hablará de la reforma de las instituciones financieras internacionales, las medidas globales para enfrentar la crisis y el posible renacimiento del proteccionismo en los países centrales y los periféricos. El británico también mencionó ante Taiana, aunque aclarando que no formará parte del temario de Londres, la no proliferación nuclear y la concreción de un Tratado de Comercio de Armas.
La visita a la Argentina se produce un día después de que Gordon Brown llamara a la comunidad internacional a encontrar «soluciones audaces» para afrontar la crisis global. Al hablar en Londres, el primer ministro laborista dijo que las naciones deberían utilizar la cumbre del G-20 para reformar instituciones como el FMI y erradicar prácticas como el proteccionismo financiero y el nacionalismo económico. Agregó además que la naturaleza singular de la crisis financiera mundial demanda un abandono de las «viejas ortodoxias».
El premier consideró que el FMI y el BM no están dotados de las herramientas necesarias para lidiar con las tareas en agenda y que necesitan «cambiar sus roles fundamentales». Puntualizó que el FMI debería desarrollar una mayor función de vigilancia sobre los mercados y actuar como un banco central, mientras que el Banco Mundial debería incrementar sus recursos y jugar un rol más importante en el desarrollo ambiental.
En Madrid, durante su gira de dos días por España, Cristina de Kirchner también pidió una reforma global del FMI, mientras repetía insistentemente la necesidad de terminar con el esquema de globalización que, según su visión, fue el encargado de profundizar la crisis.

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