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Escándalo de fotos con strippers acosa al rey de Suecia
El rey Carlos Gustavo de Suecia concedió una entrevista para negar las versiones que lo señalan como consumidor de servicios de prostitución, pero no logró convencer. ¿Abdicación en puerta?
Cuando un reportero de la agencia de noticias TT le preguntó si es posible que existan tales imágenes, el esposo de la reina Silvia, tomando aire y mirando aturdido a la cámara y al entrevistador, respondió: «No, no pueden existir».
Sin embargo, casi todos los observadores dudaban ayer en Estocolmo de que sus palabras hayan puesto punto final al asunto, librando al rey de las acusaciones de dejarse chantajear. Por si fuera poco, Mille Marcovic, exgerente de un local nocturno y varias veces multado, acaba de amenazar con la publicación, en breve, de fotografías del rey en su antiguo Club Power de la capital sueca.
Si las fotos se publican realmente y son aceptadas como «auténticas», es posible que los suecos abogaran por una abdicación en favor de la princesa Victoria. Tras meses de obstinado silencio desde que el pasado otoño (boreal) salieran a la luz en una biografía sus presuntas noches picantes con jovencitas, Carlos Gustavo se ha comprometido ahora abiertamente. Y con su rigurosa negativa, afirma el diario Aftonbladet, «ha jugado su última carta».
No, él nunca estuvo en clubes de alterne o de striptease, respondió el monarca a la pregunta directa y sin compasión del periodista. Carlos Gustavo, de 65 años, volvió a respirar profundamente y buscó con la mirada algo en la lejanía antes de responder: «No, no, realmente no lo creo, no, no».
Aunque a muchos les inspiró lástima, no sirvió para calmar a la crítica: Si es verdad, el desmentido llega demasiado tarde, afirman. Tras la publicación de la biografía «Den motvillige monarken» (El monarca reticente), las declaraciones del rey, casi como de pasada, apuntaban lo contrario: Silvia y él habían decidido «comenzar un nuevo capítulo».
También que el mejor amigo de Carlos Gustavo durante los últimos cuarenta años, Anders Lettström, haya intentado ciertamente proteger al rey comprando las «comprometedoras» fotos es otro indicio en contra del tardío desmentido del monarca. Tras la entrevista de diez minutos, se veía a la reina Silvia junto a su marido de regreso al palacio de Drottningholm en un vehículo azul marino. La imagen de la pareja no era precisamente feliz.
Agencia DPA

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