20 de julio 2012 - 00:00

España aprobó el ajuste pese a la furia de cientos de miles en las calles

Barcelona fue una de las ciudades españolas en las que las protestas contra el histórico ajuste más se hicieron sentir. Para el Gobierno conservador, el ahorro de 65.000 millones de euros es fundamental para poder seguir pagando los salarios de los empleados públicos.
Barcelona fue una de las ciudades españolas en las que las protestas contra el histórico ajuste más se hicieron sentir. Para el Gobierno conservador, el ahorro de 65.000 millones de euros es fundamental para poder seguir pagando los salarios de los empleados públicos.
Madrid - Mientras el Parlamento aprobaba el nuevo plan de ajuste impuslado por el Gobierno de Mariano Rajoy, que con un monto de 65.000 millones de euros es el más duro en la historia democrática del país, cientos de miles de personas salieron ayer a la calle en 80 ciudades de España para protestar contra las medidas austeridad.

Bajo el lema «Quieren arruinar el país, hay que impedirlo, somos más», los secretarios generales de las centrales sindicales CCOO, Ignacio Fernández Toxo, y de UGT, Cándido Méndez, encabezaron la marcha en Madrid contra el aumento del IVA, el recorte de las prestaciones de desempleo y la supresión del bono de Navidad de los empleados públicos.

Asociaciones y organizaciones sindicales, profesionales, sociales, culturales, de estudiantes, jueces y consumidores se sumaron a una convocatoria promovida para frenar lo que se calificó en el manifiesto leído en Madrid de «agresión a los fundamentos de la propia democracia». La protesta en la capital congregó a alrededor de 600.000 participantes, según los organizadores, y 40.000 de acuerdo con la Policía.

España, que no divisa la salida del túnel en una crisis que comenzó hace ya cuatro años, volvió a entrar en recesión en el primer trimestre de este año. Con más de 5,6 millones de personas sin trabajo, el país tiene una tasa de desempleo del 24,44%, la más alta de toda la Unión Europea (UE).

La marcha de Madrid arrancó a última hora de la tarde en la Plaza de Neptuno, cerca del Congreso de los Diputados, y se dirigió hasta la Puerta del Sol, el mismo día en el que la Cámara baja del Parlamento español convalidó, con toda la oposición en contra y gracias a la mayoría absoluta del PP, las medidas de Rajoy aprobadas por decreto el viernes pasado.

Las nuevas medidas de ajuste, que concitaron el voto en contra de toda la oposición, implican recortes por 65.000 millones de euros para evitar un quiebre de la banca local y el cese de pagos a los tenedores de deuda, principalmente bancos franceses y alemanes.

Rajoy no acudió al Congreso a debatir el histórico recorte, un hecho que fue duramente criticado por la oposición socialista, debido a la trascendencia de las medidas, que suponen el mayor «tijeretazo» al Estado de bienestar de la historia.

En pleno debate, el riesgo-país volvió a dispararse hasta rozar el récord de los 589 puntos (cerró a 578), después de que el Tesoro Público efectuara una subasta en la que colocó prácticamente todo lo previsto (3.000 millones de euros), pero tuvo que pagar los intereses más altos en toda la era euro.

La rentabilidad del bono español a diez años en el mercado secundario de deuda superó el 7%, con lo que España se halla una vez más en la zona crítica de rescate total.

El acoso de los mercados se vio impulsado en parte por las dudas generadas por el propio Gobierno, que a través de su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, sostuvo que no tenía dinero para pagar los sueldos de los empleados públicos.

El ministro reiteró su advertencia ayer al defender el ajuste: «No hay dinero en las arcas públicas para pagar servicios».

El Gobierno está «obedeciendo» a las recomendaciones de Bruselas porque «si queremos ser Europa y construir Europa, tenemos que dejar parte de nuestras ideas en la orilla».

La presión de los mercados persiste ante las dudas sobre la capacidad de España, y especialmente sus comunidades autónomas, de cumplir con los objetivos de déficit ante las perspectivas de recesión, y debido a que aún no se conocen todos los detalles del rescate europeo para la banca española.

La Cámara baja alemana (Bundestag) aprobó ayer el rescate para España, que, según develó la prensa, permitirá al Gobierno de Rajoy emplear parte del dinero de la recapitalización bancaria para comprar deuda en el mercado primario.

El último ajuste es la contrapartida a las ayudas de sus socios europeos, que exigen a España rebajar el déficit público del actual 8,9% al 2,8% en 2014 a base de «tijeretazo».

En su intervención contra el ajuste, el líder del Partido Socialista (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que es «humillante» que el Bundestag debata las condiciones del rescate a España y en el Parlamento español no se discuta este asunto. «Los mercados han leído perfectamente sus medidas económicas y han dicho: Èsto es lo peor», aseguró Rubalcaba, quien pidió a Montoro que «tome un avión a Bruselas y diga que los recortes son una barbaridad».

El líder de los socialistas también reprochó al gobernante PP que haya engañado a los ciudadanos con las promesas de campaña de Rajoy de que no pensaba aumentar los impuestos. «O ustedes pensaron que cambiando el Gobierno bajaba la prima de riesgo, y son unos incompetentes, o mintieron a los españoles», indicó.

Agencias DPA, EFE, Reuters,

ANSA y AFP

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