La semana arrancó sin demasiado entusiasmo -tal vez porque detrás quedaron cuatro consecutivas que finalizaron del lado ganador- pero aun así el 0,15% que trepó el Promedio para quedar en 15.639,12 puntos, lo coloca a tiro de marcar un nuevo máximo histórico en las próximas horas (esto vale también para el S&P 500, y en tanto no cambia el ánimo de los inversores). La base de este argumento es que si bien porcentualmente las subas no fueron para destacar (el S&P 500 avanzó un 0,36% y el Nasdaq un 0,37%) los 10 sectores en que se divide tradicionalmente el índice de las 500 cotizantes más grandes del país, aunque lideradas por las empresas de telecomunicaciones y energía, terminaron del lado ganador. Como suele ocurrir en toda esta etapa, la información negativa fue tomada de manera positiva por los inversores (las órdenes a fábricas crecieron menos de lo esperado durante septiembre y los demorados datos de agosto mostraron una caída) y sirvió de excusa para la recuperación que experimentaron las "blue chips" tras su ligera caída al inicio de la rueda. Otra pata que contribuyó a la suba fueron los estados contables, que continúan mostrando en su mayoría números mejores a los esperados. Claro, no por mucho. Las ganancias año a año del 75 por ciento de los integrantes del S&P 500 que ya presentaron sus balance, treparon en promedio un 3,1%, frente al 3% que sugería el consenso antes de iniciarse la temporada. Tal vez el mejor reflejo del sentimiento del mercado lo dio Twitter que incrementó la proyección para el precio de colocación de sus acciones, del rango u$s 17-20 por acción de dos semanas atrás al actual u$s 23-25. Por sí o por no, esta colocación no será inocua.
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