23 de octubre 2012 - 10:22

"Esperemos equivocarnos y que sirva diálogo por AMIA"

Entrevista a la nueva embajadora de Israel, Dorit Shavit

Dorit Shavit, nueva embajadora de Israel, le dijo ayer a Ámbito Financiero que, pese a las diferencias por el diálogo que la Argentina ha emprendido con Irán por la causa AMIA, considera al país un aliado. «La amistad es muy profunda», aseguró.
Dorit Shavit, nueva embajadora de Israel, le dijo ayer a Ámbito Financiero que, pese a las diferencias por el diálogo que la Argentina ha emprendido con Irán por la causa AMIA, considera al país un aliado. «La amistad es muy profunda», aseguró.
Dorit Shavit conoce bien Sudamérica: no sólo sirvió en Brasil sino que, hasta que fue nombrada embajadora de Israel en la Argentina, fue directora general adjunta del Departamento para América Latina y el Caribe de la Cancillería en Jerusalén. La diplomática recibió ayer a este diario en la sede de la embajada, ocasión en la que repasó el momento de las relaciones bilaterales, positivas buenas en los últimos años, pero atravesadas hoy por una discrepancia de fondo a partir de la decisión del Gobierno de Cristina de Kirchner de negociar con Irán la entrega de los ciudadanos y funcionarios de ese país sospechados por la voladura de la AMIA en 1994. A continuación, los principales tramos de la entrevista.

Periodista: La Argentina ha sido considerada recientemente por Israel un país aliado. ¿Cambia esa idea por el diálogo que está iniciando con Irán por el tema AMIA?

Dorit Shavit:
Me parece que no, porque la amistad tradicional entre los dos países es muy importante y muy profunda, por lo menos para Israel, y espero que también para la Argentina. Con respecto a AMIA, estamos ante una situación delicada. La causa es un tema interno de la Argentina, pero por haber afectado también al pueblo judío, nosotros también tenemos interés en que se resuelva el problema, en que se detenga a los culpables, se los juzgue y se los castigue. Esperamos que ese diálogo sirva para lograr una propuesta en ese sentido y también para iluminar el atentado contra la Embajada de Israel de 1992, sobre el que hasta ahora no tenemos ninguna clave.

P.: Pero hubo un comunicado de la Cancillería israelí que habló de «gran desilusión» sobre esa decisión argentina. ¿El Gobierno argentino les ha explicado qué pretende hacer como para que usted muestre una posición que, según interpreto, parece menos dura o, al menos, más expectante?

D.S.:
Hasta donde yo sé, no hubo ninguna explicación ni debería haberla, porque como le dije, se trata de un asunto interno de la Argentina. Pero me parece que nuestra reacción fue bastante equilibrada, porque para nosotros es muy difícil creer en las buenas intenciones de Irán. No sé por qué ahora habrían de cambiar, acaso por la presión de las sanciones internacionales, no lo sé, pero esperemos equivocarnos y que en el plazo de un año, digamos, se pueda terminar con esto. Existe un pedido de captura emitido por Interpol, por lo que, insisto, esperamos que este diálogo derive en que Irán entregue a los sospechosos para que sean juzgados, preferiblemente en la Argentina, pero si no es así, en un tercer país. Escuchamos a la Presidenta, que dijo que desea resultados concretos, no solamente palabras. Vamos a ver.

P.: ¿La diferencia de posturas entre Israel y la Argentina con respecto al diálogo con Irán por el caso AMIA puede estar dada por lo que es prioritario para cada país: para Israel, el plan nuclear de Teherán; para la Argentina, justamente esa causa?

D.S.:
El plan nuclear es el mayor problema. Si Irán accede a armas atómicas, será una amenaza para todo el mundo. Para nosotros es muy importante cooperar en este asunto, especialmente a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica y del Consejo de Seguridad. No veo que haya una postura distinta de los dos países sobre la cuestión: desde el principio, la Argentina siguió las decisiones de la AIEA y del Consejo, siempre cooperó.

P.: ¿Israel teme que la actitud argentina, ahora que ingresó como miembro rotativo al Consejo de Seguridad, sea diferente en caso de que se voten nuevas sanciones o, incluso, una acción militar, justamente por estar comprometida en un diálogo con Irán?

D.S.:
No podemos descartar que eso signifique, tal vez, una discrepancia, pero vamos a esperar porque hasta ahora actuó de una manera muy seria y responsable.

P.: Antes del diálogo sobre AMIA, hubo un primer tema de roce entre ambos países: el reconocimiento argentino del Estado palestino y la referencia a las fronteras de 1967...

D.S.:
Hay muchas cosas difíciles con respecto a ese reconocimiento. Primero, si se definen las fronteras antes de las negociaciones, como hicieron la Argentina, Brasil y otros países, ¿para qué negociar? Segundo, estamos ante un conflicto muy complejo. Además de las fronteras, está, por ejemplo, la cuestión de los refugiados, tanto palestinos como judíos, que huyeron de los países árabes sin sus propiedades, sin nada, tanto antes como después de la Segunda Guerra Mundial. Es deber de cada pueblo ayudar a sus refugiados que surgen después de cada guerra, pero, desgraciadamente, ni los palestinos ni los países árabes han tenido el más mínimo interés en hacerlo. Tercero, está la cuestión de Jerusalén, que para nosotros, claramente, no sólo es la capital de Israel, sino de todo el pueblo judío, algo que no aceptan los palestinos. Cuarto, está la cuestión de la seguridad, tanto de Israel como de los palestinos. Quinto, está también el reconocimiento de Israel como hogar nacional del pueblo judío. Y, por último, la pelea entre la Franja de Gaza, que gobierna Hamás, y Cisjordania, que gobierna Al Fatah. No creo que nadie quiera hablar de tres Estados para dos pueblos.

P.: ¿Se avanzó en una posible visita de la Presidente a Israel?

D.S.:
Ella ya fue invitada varias veces, y ya visitó Israel como senadora. Ahora estamos esperando su respuesta positiva para poder empezar a trabajar sobre fechas, sobre encuentros.

Entrevista de Marcelo Falak

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