Allegados a Al Maliki, acusado de ser un obstáculo a un imperioso Gobierno de unidad que incluya a la comunidad sunita, afirmaron que éste no resignará el poder, algo que él mismo había anticipado el domingo a la noche en un duro mensaje televisado, en el que anunció que demandaría al presidente por supuestamente violar la Constitución.
El político considera que el jefe de Estado debería haberlo nominado por tercera vez debido a que su Partido del Estado de Derecho (Dawa) ganó las elecciones del 30 de abril pasado.
Ni bien pronunció su desafiante mensaje, Al Maliki desplegó milicias leales y fuerzas especiales en sitios estratégicos de Bagdad, especialmente en la "zona verde", que alberga los edificios oficiales y las representaciones diplomáticas extranjeras. En tanto, cientos de sus seguidores salieron ayer a las calles en Bagdad para pedir que siga en el cargo.
Ante ese escenario, el enviado de la ONU a Bagdad, Nicolái Mladénov, advirtió al premier destituido sobre la tentación de un golpe de Estado, invitando a las fuerzas de seguridad de abstenerse de "interferir en el proceso político democrático".
Al Maliki volvió ayer a recurrir a la TV para "rechazar esta violación de la Constitución" y para acusar a Estados Unidos de haberse "puesto del lado" de quienes la perpetraron.
En tanto, un diputado cercano a él, Hanan al Fatlawi, afirmó que la designación de un nuevo primer ministro "no tiene valor legal". El designado Al Abadi, de la misma agrupación chiita de Al Maliki, declaró que el diputado en cuestión "no representa al partido".
Al Maliki, en su momento firme aliado de Irán, se convirtió en primer ministro en 2006 por primer vez, y es acusado de fomentar el resentimiento de los sunitas, algo peligroso en momentos en que el también sunita Estado Islámico (EI) controla amplias zonas del norte de Irak y Siria, donde pretende fundar un califato.
En el último tiempo el propio Teherán tomó distancia de Al Maliki y Estados Unidos abogó abiertamente por su apartamiento del cargo, condición -afirma- para que un Gobierno de unidad emprenda con urgencia la tarea de contener el avance del EI.
En ese sentido, el vicepresidente estadounidense, Joseph Biden, elogió ayer como un "hito crucial" el nombramiento de Al Abadi y expresó su "apoyo total" al surgimiento un "Gobierno más inclusivo".
"El vicepresidente Biden llamó esta mañana al presidente iraquí, Fuad Masum, para expresarle el apoyo total de Estados Unidos en su papel de garante de la Constitución de Irak", indicó ayer la Casa Blanca en un comunicado.
Biden recordó "los repetidos llamados del presidente Barack Obama para una pronta creación de un Gobierno nuevo y más inclusivo que sea capaz de afrontar las preocupaciones legítimas de todos los iraquíes". Asimismo, subrayó "el deseo del presidente Obama de impulsar la coordinación con el nuevo Gobierno iraquí y las fuerzas de seguridad iraquíes para deshacer los avances del Estado Islámico".
Mientras, el presidente de Francia, François Hollande, y el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, también coincidieron en la necesidad de que Al Abadi forme rápidamente un Gobierno de unidad nacional.
El llamamiento se produjo en el marco de una conversación telefónica en la que Hollande felicitó a Erdogan por su victoria en las elecciones presidenciales del domingo, en las que obtuvo la mayoría absoluta.
Ambos dirigentes, según un comunicado del palacio del Elíseo, destacaron la necesidad de que "se creen rápidamente en Irak las condiciones políticas que permitan luchar con eficacia contra el Estado Islámico y responder a las aspiraciones del conjunto de la población del país".
| Agencias ANSA, Reuters, AFP y EFE, y Ámbito Financiero |


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