3 de abril 2009 - 00:00

Estalló guerra de mausoleos

El féretro de Raúl Alfonsín ni siquiera había sido depositado en el Cementerio de la Recoleta, y las internas partidarias del radicalismo ya discutían sobre su próximo destino. Si bien ayer fue llevado a la bóveda en homenaje a Los Caídos en la Revolución del Parque, de 1890, esta ubicación será sólo temporal, hasta que se construya su mausoleo definitivo.
Sobre esto, y a pesar de los renovados aires de acuerdo que respira el radicalismo, todavía no hay consenso en la interna partidaria. Mientras una línea insiste en que el sepulcro debe ser construido en el Cementerio de la Recoleta, donde está la mayoría de los próceres argentinos; otra postura insiste en que el mausoleo debe estar situado en Chascomús.
Esta postura no se basa tanto en el hecho de que sea la ciudad del ex presidente, sino que más bien lo perciben como un excelente condimento para estimular el atractivo turístico de la zona. Una idea en algún punto reciclada del peronismo, que imaginó una explosión de visitantes (y de ganancias) cuando trasladó el cuerpo de Juan Domingo Perón a la quinta de San Vicente. Por el momento, el emprendimiento justicialista aportó pocos resultados.

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