Buzios es un deliciosa aldea de pescadores que cobró fama mundial cuando la sex symbol francesa Brigitte Bardot la visitó en enero de 1964. La impronta de su paso por el pueblo permanece aún indeleble en los nombres de bares, restaurantes y hasta accidentes geográficos de sus maravillosas costas.
A pesar de la devaluación que afectó a nuestra moneda durante el año pasado, nuevamente estas bellísimas playas han sido copadas este verano por argentinos ávidos de sol, mar y también de los típicos frutos de mar regados por una caipirinha. Para todos aquellos que deseen buscar una propuesta culinaria más sofisticada que la que ofrece la muy buena y variada cocina buziana fusionada con tradicionales platos argentos, el restaurante Místico les resultará una buena opción.
Ubicado en el barrio más chic de la villa, el soberbio hotel Abracadabra regala desde su “roof top” a este restaurante que ostenta desde hace tres años el envidiable puesto número 1 de Tripadvisor entre todos los establecimientos de Buzios.
Místico apabulla de entrada por su vista espectacular a la Praia dos Ossos, en donde los barcos de pescadores se funden con el mar y con los islotes que protegen las playas. Su belleza sencillamente quita la respiración mientras se aprecian los magníficos acordes de un sobrio blues en vivo.
Para calibrar a Místico, este cronista utilizará algunas “licencias gastronómicas” que habitualmente no utiliza ya que se trata de un establecimiento en un balneario de playa impactado por la estacionalidad.
El amuse bouche de crocante de arroz con tinta de calamar y ensalada de langosta sorprende gratamente. Al tiempo, los panes de masa madre fermentados para acompañar con la manteca de maracuya sientan perfectamente la primera etapa de la noche.
La carta de entradas es amplia y creativa y en ella se destacan la trilogía de buns (camarones, pulpo y langosta); la terrina de pato en dos texturas; el muy buen tartar de atún rojo con quinoa y emulsión de peras con fideos de pepinos o las mejorables vieyras grilladas con palmitos.
Los principales también son producto de una gran creación y de allí se distinguen el clásico de la casa: camarones flambeados en cachaca con risotto de coral y crocante de arroz y los magníficos ñoquis al nero de seppia con tempura de camarones, crema de curry y espárragos grillados.
Místico tiene además una interesante carta de main courses vegetarianos, lo cual lo convierte en una agradable rareza entre los restaurantes de “fine dining”.
Los postres poseen también una gran factura. Las texturas de pistacho con chocolate blanco y caldo de naranja es una buena propuesta para golosos. Del mismo modo resultarán atractivos la mil hojas con ganache de avellanas, mascarpone y helado de tiramisu; o la espuma de dulce de leche artesanal con castañas de Para, banana y helado de tapioca.
En la cocina de Místico trabajan siete personas, cinco de las cuales son argentinos. El equipo es liderado desde hace sólo tres meses por Bruno Barros, quien trabajó cinco años nada menos que con Alex Atala, musa inspiradora de la nueva cuisine brasileña. Lo secunda como sous chef, Maxi Mario un súper entusiasta argentino oriundo de El Bolsón.
La carta de vinos es generosa y ofrece etiquetas de blancos y tintos de Argentina, Chile, Uruguay, Italia, Portugal y Francia divididas creativamente por descriptores.
La atención es muy buena y la ambientación de ese palco privilegiado al paraíso resulta acogedora. La estatua de Brigitte Bardot alcanzable por los ojos más jóvenes o un buen par de anteojos, invita a soñar con ser testigos de un paisaje perfecto.
PUNTAJE: 8 puntos
Fecha de visita: 8/2/19
Head chef: Bruno Barros
Precios entradas promedio: 55 reales
Precios principales promedio: 100 reales
Precio postres promedio: 35 reales