19 de septiembre 2016 - 00:41

Ethan Hawke, un actor ecléctico

• DIÁLOGO CON EL INTÉRPRETE DE LA NUEVA VERSIÓN DE "LOS SIETE MAGNÍFICOS"
Consagrado en su adolescencia en “La sociedad de los poetas muertos”, el artista llegó al festival vasco para presentar la nueva versión del clásico de John Sturges y recibir el premio Donostia a la trayectoria.

Hawke. Recibió en San Sebastián el premio Donostia a la trayectoria.
Hawke. Recibió en San Sebastián el premio Donostia a la trayectoria.
San Sebastián (Enviado especial) - Ethan Hawke, el chico que se paraba sobre el pupitre para recitar "Oh, captain, my captain", iniciando la parte más emotiva de "La sociedad de los poetas muertos", ya lleva 30 años de trabajo y más de 60 películas sobre sus espaldas. El sábado, antes de recibir el Premio Donostia a la Trayectoria, dialogó un rato largo con los periodistas. Saco azul, camisa y corbata blanca, peinado a los manotazos, cara de afligido, verba iluminada.

Periodista: ¿Qué había hecho antes de "La sociedad..."?

Ethan Hawke:
Empecé en el cine de niño, en una película de 30 millones de dólares que no duró ni un fin de semana. Eso me dio tanta vergüenza que no volví a un casting en cinco años. Hoy todos la aman: 'Los exploradores', de Joe Dante. Moraleja: si vives lo suficiente, verás que la gente es capaz de amar cualquier cosa. A los 18 años me enviaron al Japón representando a "La sociedad de los poetas muertos". ¿Qué podía decir? Sólo lo bueno que había sido trabajar con Robin Williams. Ahora creo que también habría podido contar cómo el director Peter Weir nos enseñó a trabajar en equipo, sin pisar al compañero. Después trabajé con Jack Lemmon, Klaus Maria Brandauer, Max von Sydow, una manada de lobos en Alaska, Alfonso Cuarón, Alejandro Amenábar, Antoine Fucqua, Richard Linklater y muchos otros, alternando películas comerciales de los grandes estudios y películas de intención artística con los amigos. Una vez le escuché decir al señor Clint Eastwood: "Una para ellos, otra para mí. Y se lo tomé como ejemplo. Así, con "Día de entrenamiento" conseguimos financiar una de Linklater. Con él hice varias, especialmente "Boyhood", "Antes del amanecer", "Antes del atardecer" y 'Antes de la medianoche', cuatro películas cuyo personaje principal es el paso del tiempo. No creo que hagamos otra "Antes de...", por más que lo pidan. Esa trilogía está cerrada, la tercera termina donde empieza la primera, es un círculo completo.

P.: ¿Qué opinión le merecen las remakes de clásicos como en la que usted acaba de intervenir, "Los siete magníficos" (nota: en la Argentina se llamó 'Siete hombres y un destino').

E.H.: Es difícil que una remake compita con la obra original, y peor aun con la relación que el público tiene con la obra original. Nos criamos viendo 'Los siete magníficos' de John Sturges los domingos por la televisión, pero cuando se estrenó, las críticas fueron horribles. La versión de Fucqua es moderna, con elenco multirracial. Lo maravilloso es que no habla de cuestiones raciales, simplemente las expone, como un subtexto. Eso es propio de las películas de género: no hablan sobre un tema. Directamente lo muestran. Por eso, a veces, prefiero ver un film de género hecho con corazón y energía, antes que uno de autor pretencioso y aburrido. Otra maravilla es que el único del elenco que ya había hecho un western era Byung-hun Lee. Estamos trasladando una historia que nació con "Los siete samurais", de Kurosawa, que a su vez tomaba una leyenda eterna, donde los débiles se unen contra los fuertes. Fucqua cuenta ese mito, supera una limitación racial, y aporta una visión actual de la avaricia corporativa. Seguramente, a Donald Trump le va a gustar, porque tiene tiros y gente resuelta. Pero no va a entender que esa gente resuelve enfrentar a alguien como él.

P.: ¿Cómo avizora su futuro?

E.H.:
Trabajé con el director Sidney Lumet, un hombre que venía de la televisión en directo, que dirigió a Marlon Brando, toqué ese linaje, y ahora empiezo a trabajar con directores más jóvenes que yo. También dirijo, produzco, y escribo novelas gráficas. Quizá siga otros 30 años y termine haciendo "Rey Lear" a los 90, quién sabe. Cuando mi abuelo cumplió 80 nos dio un discurso con sus planes para los próximos diez años. La cosa no funcionó como él quería, pero fue una buena idea.

P.S.

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