14 de mayo 2013 - 00:00

Europa quiere una política de estímulos

El periodista dialoga con Giulio Toscani, director del MBA Internacional de la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA) de Barcelona, quien opina que algunas cuestiones que se creen negativas en la Argentina generan en realidad posibilidades de hacer buenos negocios. "Las limitaciones para las importaciones hacen que haya muchas oportunidades para desarrollar actividades que no pueden traerse del exterior", cita entre otras.

Periodista: Por su relación con ejecutivos de todo el mundo, ¿cómo cree que es la imagen de la Argentina en materia de negocios?

Giulio Toscani:
Vemos que montar un negocio aquí, en la Argentina y Latinoamérica en general, es mucho más fácil. Por ejemplo, las limitaciones para importar y exportar hacen que te muevas en un mercado más acotado pero casi propio. Hay nichos como actividades on line que se desarrollan con mucha potencia. Pero también hay temas de seguridad negativos, pero que se pueden superar.

P.: ¿La situación por la que está atravesando España es similar a la que se vivió en la Argentina en 2001, como sugieren algunos analistas?

G.T.: En Barcelona hay barrios donde hay muchas tiendas que cerraron porque no tenían demanda pero que cambiaron por otras. Es decir, se adaptaron al momento actual, así que no es tan malo el momento. Sobrevive el más fuerte en materia de negocios. En barrios más periféricos se ve más cantidad de personas en edad productiva paseando, lo que da la sensación de que no tienen una ocupación. Pero la diferencia sustancial con la Argentina es que en España no hay una situación social delicada. Todavía hay seguridad en la calle, no se ven más robos que en otros momentos. No sabemos cuánto puede durar, pero por ahora no hay un conflicto así.

P.: ¿Que pasará con el euro y con la crisis europea?

G.T.: Ahora se está empezando a generar un cambio. Después de demostraciones, suicidios, escraches y jueces españoles luchando en contra de los desalojos provocados por los bancos, hay alguien que empieza a cuestionar la política de austeridad y promover lo que ya se está haciendo en Suecia o en Alemania, que es una política de estímulos. Estimular, de forma dosificada y muy bien enfocada, tiene dos ventajas: aquietar la enorme presión en países como Grecia o en la misma España y volver a generar confianza en el concepto de Europa, que por el momento viene percibido como el origen de todos los problemas, alimentando además los movimentos populistas que se empiezan a consolidar en el Reino Unido y en Hungría.

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