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Europa recibe coletazos de una guerra que siente remota
Mientras los extremistas son expulsados de Siria e Irak, el terror vuelve a acechar a Occidente.
HÉROE DEL DÍA. El conservador Tobias Ellwood, parlamentario y secretario de Estado del Ministerio del Exterior, fue elogiado ayer como un héroe por su decisión de salir a ayudar a los paramédicos que atendían a un agente en las afueras del Parlamento en Londres. Sucio de sangre, se lo vio practicarle respiración boca a boca y presionar sobre las heridas para detener el flujo sanguíneo. Fue en vano.
En el día que Bélgica conmemoró los peores atentados de su historia, el ministro belga del Interior, Jean Jambon, recordó ayer al auditorio que "hace un año Bruselas se convirtió en un infierno" y compartió la duda que lo asaltó entonces: "¿cómo es posible que jóvenes que crecieron aquí y a los que se les ofrecieron oportunidades le den la espalda a la sociedad?", se interrogó.
"Tenemos que recuperar las mentes y los corazones de esos jóvenes que están en vías de radicalización", consideró el político belga, cuyos argumentos también se alinean con los de la citada publicación, a la que contribuyen 15 expertos en terrorismo de universidades como la George Washington o las de Kent, Sarajevo o Zúrich.
El ensayo centra parte de sus recomendaciones en cómo contrarrestar la "sofisticada" narrativa que expande el yihadismo, sobre todo a través de redes sociales.
Los académicos recomiendan a las autoridades que fomenten un activismo prodemocrático desde plataformas no gubernamentales, ya que es poco probable que los individuos "que sienten curiosidad por el extremismo" confíen en mensajes de inspiración oficial.
En ese sentido, coinciden los analistas, es necesario un acercamiento a las comunidades musulmanas locales y buscar la colaboración de exyihadistas e imanes.
La respuesta -junto a iniciativas como profundizar en la coordinación y los intercambios intraeuropeos, prevenir la radicalización en las prisiones y seguir combatiendo al Estado Islámico en Irak y Siria- resultará más eficiente que caer en el "circulo vicioso" de la reacción de los movimientos de extrema derecha. Todo ello, insistieron De Kerchove y King, sin descuidar aspectos como la lucha contra la radicalización en las prisiones, la rehabilitación de quienes hayan sido captados por el extremismo y, sobre todo, el control de las personas que entren en la Unión Europea, incluso con chequeos biométricos.
| Agencia EFE |



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