25 de noviembre 2008 - 00:00

Europeos no entienden cómo se votan leyes en la Argentina

Frédéric Baleine du Laurens
Frédéric Baleine du Laurens
La tarea de los hombres del oficialismo no siemprees la más grata. Sobre todo cuando deben salir a explicar y defender a un gobierno como el de Cristina de Kirchner que no se hizo famoso por consensuar sus decisiones. Fue el trabajo que tuvo que tomarse el jueves de la semana pasada el presidente del bloque kirchnerista de Diputados, Agustín Rossi, sólo frente a 20 embajadores y representantes en la Argentina de los países que integran la Unión Europea.

Ese día, en la Embajada de Francia se organizó un almuerzo con el jefe de la bancada oficial. La idea fue cruzar impresiones sobre las relaciones bilaterales -la excusa formal que siempre aparece en las convocatorias a esos encuentros- y dialogar sobre la situación de la Argentina y Europa frente a la crisis.

Pero la intención de los embajadores no fue ésa: en pleno período, cuando el Congreso está dedicado a estatizar las AFJP (algunas de ellas controladas por intereses europeos, como el caso de Orígenes, propiedad de ING de Holanda) o la expropiación de líneas aéreas, sanción y modificación de impuestos y, sobre todo, aprobación de partidas para obras públicas donde las empresas europeas reinan como concesionarias, nada mejor que volver a la vieja práctica de escuchar al Congreso.

  • Incógnita

  • Así, el almuerzo prohijado por Frédéric Baleine du Laurens, embajador de Francia, terminó convirtiéndose casi en un interrogatorio a Rossi sobre los procedimientos republicanos que se aplican en el Congreso. Pero hubo una incógnita en especial que desesperaba a los diplomáticos presentes: «¿Cómo hacen para juntar los votos para aprobar leyes que parece que nadie quiere apoyar?», le preguntó uno de los embajadores a Rossi.

    El santafesino debió arrancar las explicaciones frente a los 20 diplomáticos europeos, entre los que estaban-Gustavo Matín Prada, jefe de la Delegación de la Comisión Europea y el representante de Gran Bretaña ya que John Hughes dejó el país para iniciar el recambio de embajador.

    Es claro que no fue fácil para un santafesino explicarles a 20 europeos cómo hace el peronismo para conseguir la aprobación de leyes que, en algunos casos, son indigeribles hasta para el propio bloque oficialista. Pero para eso lo habían llevado. Así, se deleitó Rossi relatando cómo está armada la bancada kirchnerista y sus aliados de la izquierda. Tuvo que relatar, por ejemplo, por qué Ariel Basteiro y Vilma Ibarra votaron a favor de todas las leyes que pidió el gobierno pero le negaron el número a la renovación de los superpoderes en el Presupuesto 2008.

    Casi como un relator de programa de chimentos de la farándula en la televisión, Rossi les contó a los embajadores quiénes son José María Díaz Bancalari y Graciela Camaño, por qué Felipe Solá se fue de la bancada oficialista y cuántos diputadosse llevó, y hasta las posibilidades que existen en el futuro de que se repita una tragedia política como la de la Resolución 125.

  • Punteo

    Hubo en la mesa casi un punteo voto por voto de la situación actual del peronismo oficialista en el Congreso, en un ejercicio de anticipación para diplomáticos que ya no saben cuál será la próxima empresa que el gobierno de los Kirchner pretenderá expropiar o nacionalizar y cómo deberán reportar los movimientos previos a sus gobiernos.

    Algunos de los embajadores presentes, es lógico, parecían no comprender, tampoco, cómo se sancionan las leyes en el Congreso. De ahí que algunas de las preguntas al jefe del bloque parecieron de una clase de escuela secundaria. Y de ahí las precisiones que debió dar Rossi sobre el tiempo entre el ingreso de una ley y cómo se hace para emitir el dictamen, habilitar el tratamiento y votarla en sólo una semana, como está sucediendocon la declaración de utilidad pública con fin de expropiación de Aerolíneas Argentinas.

    Fue sólo el comienzo: el santafesino intentó explicar también las líneas generales de los proyectos que el gobierno tiene en tratamiento en el Congreso, obviamente sin romper las reglas mínimas del sigilo con que se manejan en las Cámaras algunos temas.

    La situación de las empresas europeas en la Argentina pasa por uno de sus peores momentos. Más cuando los embajadores no obtienen demasiadas respuestas del gobiernoni la Cancillería y por eso ahora apelan al Congreso. Es lógico, además, que intenten informar a sus gobiernos sobre el comportamiento de un Parlamento que a la vista de los europeos parece sólo una escribanía que ratifica todos los pedidos del gobierno.

    Rossi intentó explicarles que no fue tan así en los últimos meses ya que Cristina de Kirchner tuvo que soportar, además de la derrota en las retenciones móviles, que los diputados de su propio bloque le modificaran los proyectos para evitar catástrofes políticas en el recinto.
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