13 de enero 2011 - 00:00

Evocación que emociona a varias generaciones

El documental «Buen día día» evoca las andanzas, música y poesías de Miguel Abuelo y sus Abuelos de la Nada, desde la bohemia de los 60 a la era televisiva de los 80.
El documental «Buen día día» evoca las andanzas, música y poesías de Miguel Abuelo y sus Abuelos de la Nada, desde la bohemia de los 60 a la era televisiva de los 80.
«Buen día, día» (Argentina, 2010, habl. en español). Dir.: E. Pinto y S. Costantino. Guión: S. Costantino, J. Ledesma, E. Pinto. Documental.

Este documental puede emocionar a varias generaciones. Cuenta la vida, las andanzas, de Miguel Abuelo, con sus poesías, su música, y las distintas etapas y formaciones de su grupo Los abuelos de la nada. Unos van a sonreír con evocaciones de La Cueva, la bohemia de los 60, los años psicodélicos, el vagabundeo por Europa con centro en Ibiza, la atracción de filosofías lejanas, la vuelta, el cambio continuo. Otros seguirán todo eso con atención, y volverán gozosamente a su infancia con los programas televisivos y los recitales multitudinarios de los 80. Ahí Abuelo ya estaba enfermo, pero en el escenario regalaba música, salud y alegría. Se seguía sintiendo libre.

Parece que fue libre toda la vida. Pocos saben de sus dolores, empezando por la ausencia paterna. Quien se hizo cargo de él, y lo estimuló en la lectura y las artes, fue un inspector de Minoridad. El documental menciona algunas partes sombrías, refiere también defectos e inestabilidades del hombre, pero prefiere buscar la luz que dejó el artista. Para ello tiene un soporte de primera: la voz del propio Abuelo contando de todo en entrevistas radiales. Ese es el hilván de la película, bien ilustrada con recursos visuales al gusto de cada etapa referida, y, cada tanto, con un pequeño recurso ficcional: el hijo, Gato Azul, rastreando en la noche palermitana las huellas de su padre. Una figura a lo «Rumble Fish» (La ley de la calle), si se quiere, que además permite la aparición del hijo de Pappo, ambos en tamañas motos como corresponde. E intercaladas para apuntalar o hacer algún contrapunto, diversas apariciones de Luis Alberto Spinetta, Pipo Lernoud, Cachorro López, Krisha Bogdan, la esposa, que también merecería una película, Gustavo Bazterrica, Kubero Díaz, Andrés Calamaro, Horacio Fontova, y otros que lo conocieron de cerca, en las buenas y en las malas. El material de archivo es variado, abundante y lo usan bien. El trabajo de montaje es harto elogiable. Y el estilo general es, desde el título, el más indicado y agradecido.

Autores, Sergio «Cucho» Costantino, productor de cine y TV («Sorpresa y media» y otros) que de chico iba a tomar el chocolate a casa de los Abuelo, y desde joven quiso hacer este recuerdo, y Eduardo Pinto, autor de «Palermo Hollywood», «Dora la jugadora» y «Caño dorado», y también de unos cuantos videoclips internacionalmente premiados, entre ellos «Color Esperanza». En resumen, incluso para aquellos que no les interesa el rock ni el particular fraseo del autor de «Diana divaga», «Mariposas de madera» o «¿Nunca te miró una vaca de frente?», pero igual quieren repasar el espíritu de toda una época del país, «Buen día, día» vale la pena.

P.S.

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