Moscú - Los mercenarios del grupo ruso Wagner se replegaron ayer, tras la rebelión de 24 horas orquestada por su líder, Yevgueni Prigozhin, quien abandonará Rusia en virtud del acuerdo que tuvo que aceptar el presidente Vladímir Putin, debilitado tras esta crisis inédita.
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Exilio de Prigozhin, repliegue… ¿y punto final?
Prigozhin partirá sin enfrentar cargos penales -al igual que sus combatientes- a Bielorrusia, según la presidencia rusa, sin que se supiera al cierre de esta edición cuál era su paradero. La solución, precaria según los analistas, fue justificada por las partes en la necesidad de “evitar baño de sangre”.
En una operación de unas 24 horas que llevó a los hombres de Wagner a menos de 400 kilómetros de Moscú, Prigozhin desafió frontalmente el poder del presidente ruso, su antiguo amigo y aliado, antes de dar marcha atrás y ordenar el regreso de sus combatientes a sus bases, tras una mediación del presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, único aliado del Kremlin en Europa.
Los mercenarios de Wagner se retiraron ayer de las regiones de Voronezh, en la frontera con Ucrania, y Lipetsk, al sur de Moscú. Sin embargo, en la capital rusa y sus alrededores, el “régimen de operación antiterrorista”, instaurado el sábado a raíz del motín, seguía en vigor. Y hoy será feriado en la ciudad para evitar movimientos en las calles.

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