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Expresidente liberiano condenado en La Haya por crímenes de guerra
Charles Taylor
El juicio del Tribunal Especial de la ONU para Sierra Leona es el primero que la Justicia internacional completa contra un exjefe de Estado, en un proceso que se ha prolongado durante cerca de cinco años, entre la fase preliminar, de investigación, y la sentencia de ayer, en todos los once puntos del acta de acusación.
El proceso adquirió mayor notoriedad en agosto de 2010 cuando la modelo británica Naomi Campbell prestó testimonio contra Taylor, tras asegurar que el exdictador le dio «piedras pequeñas y sucias», en referencia a los «diamantes de sangre» que recibió el exjefe de Estado por la venta de armas a las milicias de Sierra Leona, y gracias a los cuales se financiaron otras guerras en África.
El testimonio de Campbell fue uno de los elementos decisivos para que la fiscal en el caso, Brenda Hollis, pudiese terminar de tejer la estructura de la madeja en el expediente penal contra el expresidente liberiano, quien fue acusado cuando todavía ejercía en su cargo. «Esta sentencia aporta algo de justicia a las numerosas miles de víctimas que pagaron un precio terrible por los crímenes de Taylor. La sentencia histórica reafirma la nueva realidad según la cual los jefes de Estado deberán responder por crímenes de guerra y otros crímenes internacionales», comentó Hollis.
Las reacciones a la sentencia fueron numerosas, entre ellas la del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Estados Unidos y de la alta comisaria de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay.
Charles Taylor (nacido en las afueras de Monrovia el 28 de enero de 1948) se mostró impasible durante la lectura de los cargos en su contra, que se inició a las 11 y finalizó casi dos horas y media después, a cargo del juez Richard Lussick. La sentencia contra este ex «señor de la guerra», de 64 años, será fijada el 16 de mayo y comunicada dos semanas después.
Aunque según el alto tribunal patrocinado por Naciones Unidas Taylor no estuvo directamente implicado en los crímenes, entre ellos violaciones y mutilaciones, esclavismo, asesinatos y utilización de niños como soldados, sí los instigó y patrocinó financiera y militarmente.
Ensañamiento
El carácter sanguinario de las FUR (Frente Unido Revolucionario) y su ensañamiento con sus enemigos fue recordado ayer por el juez. El magistrado, que leyó todos los folios del acta de acusación recordó que, en determinada ocasión, las milicias del FUR mataron a algunos enemigos y «esparcieron sus intestinos» en un punto de control militar, con el fin de «aterrorizar a la población civil».
Asimismo, varias cabezas de decapitados fueron utilizadas como señal para propagar el miedo, aseguró. Decapitaciones, mutilaciones de brazos y piernas o violaciones sistemáticas forman parte del catálogo de atrocidades que pudieron cometerse gracias a la colaboración logística y financiera de Taylor.
Y a cambio de proporcionar armas y municiones para el conflicto, el juez relató cómo
Taylor recibió «diamantes de sangre» de Sierra Leona, entre ellos un diamante de 45 quilates y dos de 25. Entre 1991 y 2001, la guerra civil en Sierra Leona costó la vida de, por lo menos, 120.000 personas.
Agencias DPA, Reuters, EFE y ANSA


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