Aníbal Fernández hace la promesa obvia en un candidato: no subir impuestos. Julián Domínguez y Fernando Espinoza se rodearon de 150 empresarios pyme en Parque Norte. María Eugenia Vidal se reunió en Berazategui con su candidato, Gabriel Kunz, para seguir buscando fiscales.
Todos los candidatos a gobernador en la provincia de Buenos Aires repasan en estos días estrategias sobre el mismo punto; la fiscalización. Hubiera resultado extraño hace unos meses pensar que el peronismo pudiera preocuparse por la cuestión, habida cuenta de su poder para controlar cualquier elección en el distrito. Pero la doble candidatura en la PASO kirchnerista obligó a todos a reforzar la mirada sobre el tema. No solo el macrismo, entonces, se ocupa de quién le cuidará los votos en cada mesa. Ayer todos continuaron con la campaña a ritmo de incendio. Julián Domínguez y Fernando Espinoza encabezaron anoche en Parque Norte una cena con 1.500 empresarios PyMe de la provincia. Junto a ellos estuvieron Carlos Heller, Juan Carlos Junio, Carlos Kunkel, Adriana Puiggrós y Roberto Feletti; el intendente de Ensenada, Mario Secco; y empresarios del sector como Horacio Tettamanti (Servicios Portuarios Integrados), Rodolfo González (Mocsa), Higinio Ridolfi (Automación Micromecánica), Maximiliano González (Grupo Núcleo) y Luciano Beneforti (Avatar S.A.), entre otros.
Anibal Fernández optó por el discurso más populista en la campaña: prometió que si lo eligen gobernador "no habrá mayor presión impositiva en la provincia de Buenos Aires".
La más complicada con la fiscalización, María Eugenia Vidal, siguió los pasos de su jefe Mauricio Macri, y se reunió con su candidato en Berazategui para buscar fiscales.
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