Al clásico mochilero (o «backpacker» en inglés) le surgió un hermano en el siglo XXI: el flashpacker. Muchos opinan que es el mismo viajero que creció, pasó las tres décadas de edad y cuenta con un presupuesto, pero sigue eligiendo la mochila y el hostel por puro placer. Algunas características que definen a este nuevo personaje: sigue planeando los viajes por cuenta propia, sin itinerarios organizados y lejos de las atracciones turísticas masivas, pero no elude comodidades como una buena habitación y cama, Wi-Fi, cenas de lujo o boletos en primera clase. Es la versión 2.0 de su antecesor, ya que aprovecha todas las ventajas que dan las netbooks, los tablets y los smartphones. Geolocalización, aplicaciones para viajeros y promociones on line son moneda corriente en su plan de viaje, lo cual suele luego reflejarse en sus perfiles de Facebook, Twitter, Tumblr, etc.
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