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“Folk songs” de Britten en una travesía excepcional
Acompañado por Luis Mucillo, el excelente Víctor Torres fue el intérprete ideal de los seis volúmenes para voz y piano de los arreglos de canciones folklóricas de Benjamin Britten, que ofreció el Centro de Experimentación del Colón.
Hace pocas semanas, una de las óperas más logradas de Benjamin Britten, «Otra vuelta de tuerca», regresó a la escena porteña en una estupenda realización de Juventus Lyrica. Y, casi como un festejo anticipado por el centenario de su nacimiento (el año que viene), la celebración de su obra magnífica continuó de la mejor manera el pasado fin de semana en el Centro de Experimentación del Teatro Colón: dentro de su «Festival Integrales», Víctor Torres y Luis Mucillo ofrecieron en tres jornadas colmadas de público (de las cuales aquí se comentan la primera y la última) los seis volúmenes para voz y piano de sus arreglos de canciones folklóricas, que fueron complementadas con obras del propio Mucillo.
Escritas entre las décadas del 40 y el 60, estas «Folk songs» constituyen un universo de riqueza inagotable. Tal como es frecuente en el género de la canción popular, la sencillez de las melodías originales da aún más relieve a los textos, muchos de ellos desgarradores, otros portadores del célebre humor británico, pero indudablemente es en el entorno que supo darles el genial Britten a través de una gama de recursos imposible de ser enumerados, lo que lleva a estas piezas a lo más alto de la expresión musical.
Y debía ser Víctor Torres, un artista excepcional al que puede ubicarse sin dificultad entre los grandes «liederistas» del mundo, el encargado de conducir un recorrido casi místico (aspecto reforzado por la obvia razón de su «integralidad»), entregándose de lleno a su belleza y eludiendo toda sobreactuación y todo efectismo, y fundiéndose completamente con la música y la palabra.
Por su parte, Luis Mucillo sorteó las muchas dificultades de la parte pianística de las partituras de Britten, aunque por momentos se lo advirtió algo «despegado» de la voz. Fascinado con las épicas y mitologías antiguas y remotas, el compositor seleccionó valiosas obras que se integraron muy bien a este «corpus» (en especial su ciclo de canciones en francés dedicadas a Torres), muchas de ellas en calidad de estreno, y que vertió con sutileza y evidente autoridad.
La participación en la interpretación del volumen póstumo «Tom Bowling and Other Songs Arrangements» de la mezzosoprano Celina Torres aportando gracia e histrionismo, y del cellista Federico Gianera, de 13 años, mostrando un aplomo y solvencia admirables, fue un final perfecto para esta excepcional travesía.


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