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Forzada inclusión del Colón en lista de edificios en peligro

El WMF es un organismo independiente, cuyo único fin es despertar conciencia en la opinión pública internacional sobre monumentos emblemáticos en peligro, y cuyas listas se confeccionan cada dos años. Ayer en Nueva York se presentó la última, que comprende 93 sitios de 47 países, y la Argentina no sólo aparece por el Colón, sino también por el centro histórico de Buenos Aires. Al menos, Perú supera a nuestro país con un total de ocho sitios en riesgo según el WMF.
Para arribar a sus conclusiones, el organismo cuenta con la asesoría de expertos en arqueología, arquitectura e historia del arte, entre otras disciplinas, aunque en los últimos tiempos la base de consejeros se ha expandido: el sindicato ATE (estatales) y Comisión de Defensa del Teatro Colón fueron las entidades que hicieron la presentación ante la WMF para que se incluyera al primer coliseo argentino.
De esa forma, llamó la atención que en su página oficial (www.wmf.org), el capítulo correspondiente al Colón sólo haga escasas referencias a los riesgos edilicios y subrayara, en cambio, las eventualidades laborales y las modificaciones en el régimen de producción. Luego de defender las reformas practicadas en los años 30 y 70 («que fueron respetuosas para con la integridad arquitectónica del edificio», asegura la página), a continuación señala, cambiando el eje de la preocupación, que «un controvertido plan lanzado en 2000 llevará adelante amplias renovaciones que supondrán cambios en los métodos de producción y representaciones, alterando así la forma histórica y la función del Teatro Colón. El plan provocó el cierre del edificio, desmanteló todas las actividades, dispersó al personal, sin que haya un plan de acción claro y calendario para su reapertura».
«Ese organismo era muy interesante, por la acción que emprendió cuando se incendió La Fenice de Venecia», dijo ayer a este diario el ministro de Desarrollo Urbano de la Ciudad, Daniel Chain, de cuya cartera dependen las obras en el teatro. «Pero a mí me gustaría invitar a todos quienes lo integran, a la función de reapertura del próximo 25 de mayo, para que vean con sus ojos cómo estará el Colón».
«Las listas del WMF, según tengo entendido», continuó Chain, «se preparan con dos años de anticipación. Yo también, hace dos años, hubiera hecho la presentación por el estado en el que se encontraba el Colón. Pero hoy la situación es muy distinta. Y eso lo puede ver cualquiera que ingrese a las obras. De hecho, en las últimas semanas se estuvieron haciendo visitas muy ilustrativas, que tuvieron amplio eco. Ahora bien, si los motivos que llevaron a que el Colón figurara allí no son los que tienen que ver con lo arquitectónico y patrimonial, creo que no hay mucho que agregar».
El arquitecto, experto en patrimonio Fabio Grementieri, quien desde un primer momento se opuso a la forma en que se estaban llevando adelante las obras, no coincidió -ante la consulta de este diario- con el diagnóstico del ministro: «No puedo comprender cómo el Gobierno hace tantas diferencias entre antes y ahora, cuando el equipo de arquitectos e ingenieros es el mismo», señala. «A pesar de que ni a mí ni a otros expertos internacionales nos dejen entrar a evaluar la marcha de las obras (yo estuve en una lista de visitantes y a último momento me excluyeron), no hace falta más que pasar por la calle para comprobar que hasta la coloración externa del teatro es distinta según se mire sobre las calles Viamonte o Tucumán. Eso salta a simple vista. Además, las personas que llevan a visitar las obras no son expertos, son melómanos o escritores como Marcos Aguinis, que no tienen idea sobre lo estructural de una obra».
Cuando se lo consultó por la incongruencia de que un organismo como el WMF hiciera objeciones casi puramente laborales, como si se tratara de la OIT, respondió: «No es una incongruencia. Los criterios modernos de riesgos históricos comprenden los aspectos intangibles, muebles e inmuebles. Es la posición de la UNESCO, una visión holística en la que no se puede excluir, si hablamos por ejemplo de un teatro lírico, a sus trabajadores. Yo, por ejemplo, asesoré a ATE Capital para esta presentación».
«Nadie niega que haya habido obstáculos en el pasado», había dicho antes Chain a este diario. «Pero cuando las obras están encarriladas y la fecha de reapertura es clara, continúan las cadenas de mails que recorren el mundo y que sólo tienen como objeto poner palos en la rueda». Como se ve, las posiciones encontradas continúan siendo las mismas de siempre. El fallo sólo lo tendrá la forma en cómo se escuche, y se vea, el año próximo.

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