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Fracasa venta de Saab y GM prevé 9.500 despidos
Evaluación
En cuanto a Saab, el consejo de administración de la empresa estaría evaluando suspender definitivamente la marca. La automotriz estadounidense y Koenigsegg -que fabrica automóviles de lujo y cuenta con inversores noruegos- habían firmado en junio un precontrato, mientras la financiación de la operación estaba aún pendiente. Tras sus dudas iniciales, el Gobierno sueco había aprobado ser garante de un préstamo por u$s 600 millones del Banco de Inversión Europeo.
«Obviamente estamos muy decepcionados con la decisión de cancelar la compra de Saab», dijo el presidente de GM, Fritz Henderson, a través de un comunicado. «Muchos han trabajado de forma incansable durante los pasados meses para crear un plan sostenible para el futuro de Saab al vender la marca y sus intereses de producción al Grupo Koenigsegg. Dado el repentino cambio de dirección, nos llevará varios días estudiar la situación y la semana próxima comunicaremos los pasos a seguir», agregó.
La operación ya había sido puesta en duda por analistas del mercado debido a la magnitud de las diferencias entre ambas empresas. Koenigsegg no llegó a vender el año pasado ni siquiera una docena de sus vehículos, que cuestan más de u$s 1 millón cada uno. En cambio, Saab, que cuenta con 3.400 empleados, tuvo una producción de 93.000 unidades el año pasado. Desde que fue adquirida por GM hace 20 años, la filial sueca casi siempre registró pérdidas.
Christian Von Koenigsegg, presidente del descartado comprador, sostuvo que su compañía lamenta «haber llegado tras seis meses a la dolorosa y difícil conclusión de no comprar Saab». Después de esa decisión, tampoco la oferta del fabricante chino BAIC, que quería brindar apoyo financiero a Koenigsegg y se ofreció en setiembre a convertirse en su accionista minoritario, podrá salvar la operación de venta. En aquel momento, la operación de venta de Saab fue cifrada en u$s 1.600 millones.
Debido al proceso de insolvencia por el que atravesó desde el estallido de la crisis financiera mundial, GM comenzó a deshacerse de importantes divisiones en su negocio. El fracaso de la venta de Saab es el segundo contratiempo. Ya había sumado otro desacierto con la venta de la marca estadounidense Saturno a una cadena de distribuidoras de automotores, una operación que tampoco prosperó. A su vez, consiguió vender la marca de vehícu-los todoterreno Hummer a una empresa china luego de arduas y extensas negociaciones.
Agencias Reuters y DPA


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