30 de diciembre 2008 - 00:00

“Fracasó política de desacoplar precios”

El aumento de las retenciones, la prohibición a las exportaciones, los llamados telefónicos apretando a eslabones de la agroindustria, el ROE verde, el ROE rojo y el ROEL fueron algunas de las medidas que destruyeron la tan esperada rentabilidad extraordinaria y potenciaron la incertidumbre en un sector que necesita reglas de juego claras para poder desarrollarse. Estas medidas no sólo erosionaron la oportunidad de poder venderle al mundo, sino que desalentaron la producción y alentaron un sistema de clientelismo político y económico.
Si el objetivo era mantener el precio al consumidor impidiendo la suba de las materias primas, el resultado es lamentable: en 2006 nos pagaban el kilo de novillo $ 3,5 y la carne en el mostrador estaba a $ 10 el kilo de promedio; hoy por el novillo nos pagan $ 2,8 el kilo y la carne en el mostrador está a $ 15 el kilo.
El trigo en setiembre de 2004 estaba a $ 0,40 el kilo -con un kilo de trigo se hace un kilo de pan- y el pan estaba a $ 2 el kilo. Hoy por el trigo nos pagan $ 0,42 el kilo y el pan está a $ 5 el kilo. ¿Tuvo éxito esta política de desacople de precios?
Lo triste de esta historia es que en definitiva, si los dos extremos de la cadena se perjudicaron, ¿quién se benefició? Sin duda los eslabones del medio que fueron totalmente funcionales al Gobierno son los que sacaron «la gran tajada».

Me animaría a decir que éste es el Gobierno de mayor concentración de la riqueza, ya que aparte de incentivar las maniobras de aumento de las ganancias a expensas de los extremos, se le sumó todo un sistema de ingresos extra originado por un esquema de «clientelismo económico y político» por parte del Estado.
El 70% de las compensaciones y subsidios fueron a parte de la cadena agroindustrial y comercial y en algunos casos engrosó esta diferencia de pagar menos por la materia prima y cobrar más por el producto elaborado.
Lo lamentable es que esta falsa hipótesis de creer que si el novillo en pie estaba barato iba estar barata la carne en el mostrador o que si el trigo está barato va a estar barato el pan, rompió todos los incentivos de inversión, desalentando la producción agropecuaria.
Hoy tenemos menos trigo -de 16 millones de toneladas en la campaña 2007/08 pasamos a las 10 millones en la campaña 2008/09- y producimos la misma cantidad de carne a fuerza de una mayor faena de animales. Peor aún: en el futuro si tenemos en cuenta que este aumento de animales en la faena se debe a una mayor participación de hembras, dentro de dos años no vamos a tener las vaquillonas suficientes para reemplazar las vacas de rechazos.
La producción agropecuaria, aparte de los impuestos que tienen todos los sectores productivos como Ganancias, Bienes Personales, impuesto al cheque, es discriminada con un impuesto extra como son las retenciones. En estos últimos tres años se recaudaron $ 70.000 millones con las retenciones; se podrían haber hecho 70.000 escuelas o 15.000 hospitales o 20.000 kilómetros de autopistas o 50.000 kilómetros de rutas. ¿Dónde fue a parar ese dinero?

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