Todo sucedió en la playa del Paseo de los Ingleses de Niza, muy cerca de donde tuvo el lugar el atentado que acabó con la vida de 87 personas el pasado 14 de julio, pero aún se desconocía la fecha en la que las imágenes fueron capturadas.
Contactado por los medios franceses, el municipio de Niza manifestó que en la ciudad hubo algunos casos de multas por mujeres luciendo burkinis, pero se aclaró que por el momento las autoridades no tienen pruebas para confirmar o desmentir la noticia de una persona forzada a desnudarse.
Pero las dudas sobre la veracidad de lo acontecido, también planteada por algunos sitios de noticias, no fueron suficientes para calmar a la gente, sobre todo en la comunidad musulmana, que ya se había enardecido en los últimos días por la historia de una madre que afirmó haber sido multada en Cannes por ir a la playa con un velo sobre su pelo y con polainas. "Estaba sentada con mi familia, me puse un clásico pañuelo, un yijab con flores. Tres policías vinieron a mí, diciendo que no tenía un atuendo adecuado. Yo no estaba allí para hacer una provocación, no iba a tomar un baño", dijo Siam -de 34 años y oriunda de Toulouse- a la prensa, y aclaró que tiene la intención de apelar una sanción que considere injustificada. "La policía le dijo que sólo aplican la ley", confirmó a la prensa local un testigo de la escena. "Lo más triste es que había personas que gritaban, otras aplaudieron y durante todo ese tiempo la hija de la mujer lloraba y pedía volver a su casa", amplió el testigo.
Quienes respaldan la prenda sostienen que el burkini ayuda a la integración de la mujer musulmana en la sociedad, pero sus decractores argumentan que en un símbolo de opresión femenina. Las autoridades franceses consideran que estos modelos atentan contra el laicismo imperante en el país.
En ese clima de tensión, el ministro del Interior de Francia, el objetado Bernard Cazeneuve, aceptó recibir con urgencia los representantes del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM). "Las sanciones deben aplicarse proporcionalmente" y no deben "llevar a la estigmatización o a antagonismos de los franceses unos contra otros", conminó Cazeneuve.
"Quieren quitarle su ropa. ¡Que se quiten sus uniformes! Policía de la vergüenza", reaccionó Marwan Muhammad, presidente del Colectivo contra la islamofobia en Francia (CCIF).
"Pregunta del día: ¿Cuántos policías armados se necesitan para obligar a una mujer a quitarse su ropa en público?", escribió, indignado, en Twitter el director de comunicación de Europa de Human Rights Watch (HRW), Andrew Stroehlein. "Es un nuevo fascismo, una nueva Francia... Horrible", tuiteó por su parte la militante tunecina Amira Yahyaoui.
En Francia vive la principal comunidad musulmana de Europa (5 millones de personas), por lo que el debate público ha tomado una amplia dimensión. Y para peor, los analistas consideran que todo lo que pueda significar humillación para los musulmanes es "pan bendito" para los yihadistas.
| Agencias AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero |


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