19 de abril 2011 - 00:00

Francia gana la pelea a Italia

Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi
Bruselas - Francia e Italia se esforzaron ayer en mostrar señales de distensión en la crisis migratoria y política que había estallado el domingo, cuando el Gobierno de Nicolas Sarkozy interrumpió por varias horas un servicio ferroviario entre los dos países para impedir el ingreso de inmigrantes tunecinos a su territorio. En tanto, la Unión Europea respaldó la posición francesa, lo que deja al Gobierno de Silvio Berlusconi en soledad para lidiar con una impactante ola migratoria, derivada de las revueltas políticas en el norte de África y que ha llevado a sus costas a unos 30.000 inmigrantes en lo que va del año.

Francia negocia ahora con sus socios de la UE, incluida Italia, para afrontar los «importantes desafíos migratorios», indicó ayer el Ministerio de Relaciones Exteriores en París. «Sabemos que la UE enfrenta importantes desafíos migratorios. Trabajamos naturalmente con Italia, con todos nuestros socios y con las instituciones europeas, así como con los países de emigración», indicó un portavoz diplomático francés.

En la misma línea, la cancillería italiana señaló que la controversia nacida con Francia tras la decisión de las autoridades de ese país de suspender temporalmente el servicio ferroviario entre Ventimiglia y Menton quedó «aclarada».

Pero más allá de las frases de circunstancia, el enfrentamiento político entre ambos países había quedado claro cuando el canciller italiano, Franco Frattini, criticó el domingo a París en duros términos.

También la UE intentó bajarle ayer el tono a la disputa, al asegurar que «recibimos una carta de las autoridades francesas que nos explican que (el corte del servicio ferroviario) se debió a una cuestión de orden público, que fue una interrupción temporal y única y que ahora el tráfico pasa normalmente», según la comisaria de Interior del bloque, Cecilia Malmström.

Para la UE, entonces, las autoridades francesas no habrían vulnerado el código de fronteras del espacio Schengen (el acuerdo por el que todos los ciudadanos de la UE tienen derecho a transitar libremente por territorios de los países miembros).

Bruselas no ve «ningún problema» en que Italia dé permisos de trabajo temporales a los alrededor de 20.000 inmigrantes tunecinos llegados a sus costas a raíz de las revueltas en el norte de África, porque es su «competencia». Lo que sí recordó la Comisión es que esos permisos «no dan derecho automáticamente» a viajar a otros Estados miembros. Eso es justamente lo que sostienen Francia, Austria, el Reino Unido, Polonia, Eslovaquia y otros países, para los cuales los inmigrantes deberían estar en posesión, además, de un documento de viaje y suficiente dinero para mantenerse, entre otros requisitos.

Agencias EFE, ANSA, AFP y Télam, y Ámbito Financiero

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