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Furioso, Cobos se bajó: ‘‘Así salimos terceros’’
Julio Cobos disertó en un hotel porteño sobre política de viviendas. Al terminar su discurso, anunció que declinaba su candidatura presidencial.
Sin pronósticos alentadores en las encuestas y complicado para cerrar un frente electoral con el PRO y el Peronismo Federal, el vicepresidente se hartó, abordó el vuelo de las 17.30 y se recluyó en Mendoza. La renuncia a la candidatura comenzó a masticarse el lunes pasado, cuando se difundió la convocatoria al Comité radical y a la Junta Electoral para proclamar a Alfonsín con la firma del jefe del partido, el alfonsinista chaqueño Ángel Rozas. «Esto está mal, voy a salir a hacer un llamado de atención al partido. Hay una interna prevista para el 14 de agosto y todavía no definimos en la Convención ni el programa de gobierno ni la política de alianzas», advirtió Cobos a sus colaboradores en el Senado.
Más allá de los vaivenes del partido y la derrota ante la kirchnerista Lucía Corpacci del gobernador cobista Eduardo Brizuela del Moral en Catamarca, el vicepresidente se había quedado sin recursos políticos para reflotar su proyecto presidencial. Sin el control de los bloques en el Congreso, con el conflicto agropecuario desinflado y sin gobernadores que respaldaran su candidatura, Cobos no tenía demasiado terreno por recorrer dentro del partido. Fuera de las fronteras radicales, tampoco obtuvo la affectio societatis necesaria para impulsar un acuerdo con sectores del PRO y del Peronismo Federal, pendientes de la candidatura presidencial de Mauricio Macri.
Jefatura cedida
Cobos había cedido la jefatura del partido cuando su voto no positivo a las retenciones móviles todavía conmovía el mapa político en la Argentina. Tuvo la posibilidad de quedarse con la presidencia del Comité Nacional a través de Raúl Baglini, pero la cedió a Ernesto Sanz en pos de la unidad partidaria. Y pagó ese error: desde entonces el partido se empecinó en erigir a Alfonsín como candidato alternativo y luego, para terminar de sepultar el efímero liderazgo cobista, se lanzó la candidatura del mismísimo Sanz, quien había llegado a la cima radical de la mano de Cobos con la misión de equilibrar el partido.
El miércoles, el vicepresidente había recibido un llamado telefónico de Sanz. El senador mendocino lo felicitó por una intervención en un programa de televisión donde le reclamó al partido definir el programa de gobierno y la política de alianzas antes de proclamar candidaturas. Acto seguido, Cobos llamó a Alfonsín y le comentó que contaba con el respaldo de Sanz para que todos los sectores del radicalismo debatieran la política electoral de la UCR. El Comité Federal ya estaba convocado para el día siguiente y Alfonsín respondió: «Bueno Julio, dejame que lo hable con los muchachos y te llamo». Pero no volvieron a hablar.
La secuencia continuó ayer con una reunión con el jefe de la UCR mendocina, César Biffi, y con Raúl Ferrer, quienes fueron sus voceros en la cumbre del Comité ante Ángel Rozas y Gerardo Morales. «Pídanles que recapaciten con el tema de la proclamación, sino yo me bajo», fue la instrucción de Cobos, quien antes de partir a un seminario sobre vivienda en un hotel porteño observó la proclamación de Alfonsín sin ningún derecho a réplica.
El resto de la historia fue transmitida en vivo por todas los canales de TV, radios y portales de internet: Cobos declinó su candidatura presidencial y dejó a Alfonsín como el primer candidato opositor proclamado sin internas. «Mientras esté vigente esta resolución partidaria desisto de participar de las internas del 14 de agosto. Nunca fui candidato a presidente, siempre dije que me iba a tomar el tiempo necesario para evaluar si podía representar a un frente, si había una propuesta electoral con la que uno se sienta identificado para llevar adelante, y estas cosas no están. Pero encima hay una resolución que proclama a un candidato», se quejó el mendocino en declaraciones públicas. En privado, había sido lapidario con Alfonsín: «Así, vamos a salir terceros».

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