15 de febrero 2013 - 00:38

Ganancias a jueces y deuda para limpiar el Congreso

• Kirchnerismo lanzará nueva agenda tras votación del acuerdo con Irán

Carlos Kunkel, Carlos Menem
Carlos Kunkel, Carlos Menem
El kirchnerismo ya prepara una agenda de proyectos en el Congreso en un intento de contrarrestar el complicado escenario que dejará en los recintos de Diputados y el Senado tras la segura aprobación del proyecto que ratifica el memorando de entendimiento entre la Argentina e Irán.

La idea es que ese paquete esté en marcha para que el 1 de marzo, cuando Cristina de Kirchner hable ante la Asamblea Legislativa, el recinto esté abocado a otro debate sólo 48 horas después que se hubiera ratificado el acuerdo con Irán.

Dos temas están hoy sobre la mesa del oficialismo: Justicia y deuda.

Cristina de Kirchner siguió insistiendo en el verano con la necesidad de una reforma judicial profunda. Lo hizo al ritmo de los problemas que tiene el Gobierno con el trámite de la causa con el Grupo Clarín por la ley de medios.

Está claro que de todas las ideas que se lanzaron para modificar el funcionamiento de la Justicia, pocas parecen tener chances de tomar forma.

Por ejemplo, se desecha por ahora la posibilidad de establecer jueces electivos y ni siquiera hay precisiones sobre la iniciativa para ponerle fecha de finalización al mandato de los magistrados.

Pero sí existe pasión en avanzar con el Impuesto a las Ganancias. Los sueldos de jueces y toda la jerarquía judicial son hoy el único nicho que continúa exento de ese tributo. Lo recordaron el Gobierno y la propia Presidente cuando se anunció la suba del 20% en el mínimo no imponible de Ganancias, medida que el sindicalismo opositor y oficial sigue considerando insuficiente.

Más incentivo, entonces, en el Gobierno para avanzar con la derogación de la exención a Ganancias sobre los salarios judiciales.

Esta semana se presentó ya el primer proyecto ultrakirchnerista para eliminar esa exención. Con la firma de Pablo Kosiner, Carlos Kunkel, Ana María Ianni, Cristina Fiore Viñuales y Diana Conti, avanza ahora en el bloque kirchnerista el "proyecto de ley propone la tributación del Impuesto a la Ganancias de los integrantes del Poder judicial de la Nación y del Ministerio Público, así como de las provincias".

El proyecto recuerda la historia de esta exención, que fue votada en varias ocasiones, pero que nunca pudo entrar en vigencia precisamente porque la Justicia bloqueó su aplicación.

Se recuerda, entonces, que la Ley 24.631 "derogó las excepciones que beneficiaban a jueces y legisladores". Tras esa votación en épocas de Carlos Menem, la Corte Suprema dictó la acordada 20/96 "declarando inaplicable la exención de la derogación impositiva para los magistrados y funcionarios del Poder Judicial".

Se recuerda en los considerandos que hasta la fecha "nuestra Corte Suprema ha sostenido que las remuneraciones de los jueces federales no pueden ser rebajadas en manera alguna, de acuerdo con los términos del art. 110 de la Constitución nacional, inclusive por vía de impuestos que directamente graven los emolumentos respectivos".

Más allá de esta historia, que puede repetirse si la Corte falla otra vez en contra de la derogación de esa exención, el proyecto ya presentado podría convertirse en el de todo el oficialismo sólo con la orden de la Casa Rosada.

Al mismo tiempo, Diputados y el Senado se preparan para una pelea de similar magnitud. Cristina de Kirchner llegará al Congreso el 1 de marzo sabiendo ya el resultado de la audiencia del 27 de febrero en la que la Cámara de Apelaciones de Nueva York debe decidir cómo se aplicará el fallo de Thomas Griesa en relación con el reclamo de los fondos buitre y demás bonistas en default.

Se sabe que en la oferta argentina está contenida la posibilidad de reabrir el canje de deuda con distintas variantes legales. Ese proyecto deberá ir al Congreso y sin duda la velocidad de aprobación pedida por la Casa Rosada superará todo lo conocido hasta ahora en materia de obediencia debida.

Como sea, el menú, tarde o temprano, servirá para cambiar el ambiente en un Congreso que, inevitablemente, quedará herido tras la discusión que se viene en los recintos por el acuerdo con Irán.

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