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Giorgelli: un argentino entre los triunfadores
Pablo Giorgelli sostiene su Cámara de Oro ganada en Cannes, mientras Robert De Niro saluda a Bill Pohlad, productor del film que ganó el premio mayor.
Giorgelli, que recibió el premio de la actriz española Marisa Paredes, agradeció al Jurado de la Cámara de Oro, que premia primeras y segundas obras presentadas en todas las secciones del Festival de Cannes, y dedicó la recompensa a su familia. «Me tomó cinco años hacer esta película, durante ese tiempo no pude hacer otra cosa. Dedico este premio a mi familia y en especial a mi esposa María Astrauskas, editora del film», declaró Giorgelli, quien fue también montador antes de pasar a la realización.
Ficción con impronta de documental, «Las acacias» era el único título latinoamericano entre los siete seleccionados por la Semana de la Crítica, que cumplió 50 años como sección paralela del Festival de Cannes dedicada al descubrimiento de nuevos talentos. El film había ganado previamente otros premios: dos de los otorgados por la Semana Internacional de la Crítica, el de la Asociación de Ferroviarios Cinéfilos de Francia, y el de apoyo de la Asociación del Cine Independiente para su Difusión (ACID) y la Comisión Cultural de Cajas de Actividades Sociales (CCAS).
«Las acacias» recibió también el premio de la Crítica Joven, integrado por 24 estudiantes franceses y alemanes que participaban en un taller de críticos de cine. Hay pocos diálogos y ocurren pocos hechos en esta opera prima. El crítico francés Fabien Gaffez, de la revista «Positif», uno de los seleccionadores de la Semana de la Crítica, destacó «su historia simple, emocionante, que avanza con un ritmo suave», como transportada por «la música del motor».
«Cuando estaba escribiendo el guión no lo pensé como una película de carretera, un road movie. Lo que me interesaba era el conflicto interior de Rubén, consigo mismo y con su paternidad», declaró el realizador al presentar su obra en Cannes. El guión, que recibió un premio en el pasado Festival de Cine de La Habana, destaca la imposibilidad de Rubén, quien conduce su camión desde hace 30 años, para comunicarse con los demás.
«Hace poco terminé de entender de dónde me venía la necesidad de contar esta historia. Sin duda está ligada con cuestiones personales, con la historia de mi familia, con la dificultad para comunicarnos, y con mi propia relación con la paternidad, pese a que aún no soy padre», añadió. «La línea principal es el tema de la paternidad. La relación de Rubén con el bebé de Jacinta dispara todo, empieza a quebrarle esa coraza que él lleva desde hace tiempo. Mi idea no era subrayar sino sugerir, hacer que la apertura de Rubén fuese paulatina», dijo Giorgelli.
«Hubo muchas dificultades en el rodaje, sobre todo porque filmábamos en movimiento. Y además teníamos el bebé, había que adaptarse a su ritmo, esperarla, adaptar el plan de rodaje a sus tiempos. La idea era estar siempre cerca de los personajes, bajarse del camión cuando ellos se bajaban», precisó.
Giorgelli contó que pensó darle el papel de Rubén a un verdadero camionero, a un no actor, y que para ello estuvo entrevistando a choferes durante un año, pero ninguno fue capaz de dar «los matices que se requerían. Cuando surgió la posibilidad de trabajar con Germán de Silva, que es un gran actor, comprendí cuál era el tono de la película. Yo no estaba dispuesto a improvisar, quería respetar ciento por ciento el guión, los diálogos», explicó.

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