23 de julio 2014 - 00:00

Giro contundente: investigará Londres crimen de Litvinenko

Londres - El Gobierno británico ordenó ayer la apertura de una "investigación pública" sobre la muerte por polonio del opositor ruso Alexander Litvinenko, una decisión que podría aumentar la tensión entre Moscú y Londres, ocasionada por las sanciones económicas por el accionar del presidente ruso, Vladímir Putin, en la crisis ucraniana.

La investigación sobre el exagente de la FSB (servicios de inteligencia rusos), envenenado con polonio en 2006 en Londres, busca en especial identificar a los responsables de la muerte, explicó la ministra británica de Interior, Theresa May.

"Espero realmente que esta investigación proporcione consuelo a la viuda" de Litvinenko, dijo en el Parlamento la funcionaria, quien previamente había rechazado una investigación sobre lo ocurrido para evitar cruces entre Londres y Moscú.

Según la ministra, el objetivo será establecer "cómo, cuándo y dónde" murió el exespía y "quién" fue responsable de su fallecimiento, pero no se centrará en determinar si las autoridades británicas debieron tomar medidas para evitarlo.

En julio de 2013, May había dicho que la diplomacia era uno de los "factores" para renunciar a una investigación pública. También quería inicialmente esperar los resultados de una investigación judicial ("inquest") sobre la muerte, la cual finalizó en 2013 sin lograr establecer responsabilidades.

Ahora la decisión se produce cuando el Gobierno de David Cameron aboga por un endurecimiento de las sanciones contra Rusia tras el derribo de un Boeing 777 de Malaysia Airlines en el este ucraniano, por el cual culpa a los separatistas prorrusos y al Kremlin.

No obstante, Downing Street aseguró que no había "absolutamente ninguna relación" entre la apertura de la indagatoria -que comenzará el 31 de julio y terminará a fines de 2015- y la situación actual en Ucrania.

Litvinenko, un agente del FSB de 43 años refugiado en el Reino Unido, bebió en noviembre de 2006 un té con Andrei Lugovoi, un exagente del FSB, actualmente diputado ruso, y con el hombre de negocios Dimitri Kovtun en un hotel londinense. Poco después falleció por una intoxicación de polonio 210.

En una carta redactada en su lecho de muerte, el hombre acusó al presidente Putin de encargar su asesinato, una acusación que Moscú siempre rechazó.

Su viuda, Marina Litvinenko, dijo estar "aliviada y encantada" con el anuncio de esta investigación, que transmite a los asesinos de su marido el mensaje de que "poco importa" su "poder", ya que "la verdad acabará saliendo a la luz".

Según su familia, el exagente ruso trabajaba en el momento de su muerte para los servicios secretos británicos.

El caso Litvinenko representa un histórico punto de desencuentro entre Londres y Moscú, que rechazó extraditar a Lugovoi, considerado por los investigadores británicos como el principal sospechoso.

En declaraciones a la agencia rusa Interfax, el exagente calificó de "cinismo, mentiras, engaño y traición" la apertura de una investigación pública y señaló que no colaboraría con ella.

Agencias AFP, EFE y DPA

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