22 de junio 2010 - 00:00

Giro: Piñera conquista el apoyo de los gays

Sebastián Piñera y su esposa, Cecilia Morel, celebran un gol de la selección chilena frente a la de Honduras, en la primera fecha del Mundial de Sudáfrica.
Sebastián Piñera y su esposa, Cecilia Morel, celebran un gol de la selección chilena frente a la de Honduras, en la primera fecha del Mundial de Sudáfrica.
Santiago - El presidente chileno, el conservador Sebastián Piñera, «ha dado una lección» de coraje político a la predecesora socialista, Michelle Bachelet, en su compromiso con la protección de los derechos homosexuales, afirmó el presidente del Movilh, Rolando Jiménez.

Jiménez, dirigente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), la asociación de minorías sexuales más activa en el ámbito político chileno, hizo un crítico análisis de la labor de los gobiernos de la Concertación de centroizquierda (1990-2010).

En cambio, valora el «coraje político» que a su juicio exhibió Piñera al mostrarse dispuesto a proteger todas las formas de familia y regular las uniones civiles, que incluirían tanto a homosexuales como a heterosexuales.

«El que un presidente de derecha, de una coalición conservadora, haya sido tan categórico respecto de su compromiso en estos temas es una lección para la Concertación, para los presidentes y particularmente para Michelle Bachelet» (2006-2010), señaló Jiménez. «Retrocedimos enormemente con Bachelet», añadió con vehemencia tras apuntar la paradoja de que la anterior mandataria fuera agnóstica.

En conjunto, el Movilh hace un balance «negativo» de los cuatro gobiernos que dirigieron el país tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y considera que los avances de las últimas dos décadas son sólo fruto de la militancia del colectivo homosexual.

«La Concertación tiene una comprensión de los derechos humanos que empieza y termina en las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante la dictadura», subrayó Jiménez, cuya militancia se remonta al régimen militar, cuando él mismo fue detenido y torturado.

«La Concertación no tuvo el coraje político de asumir los costos que tenía enfrentarse a los sectores más conservadores que históricamente se han opuesto a reconocer los derechos de la minoría homosexual», agregó.

Como ejemplo, Jiménez señala que el Movilh nunca se pudo reunir con las ministras de Educación del Gobierno de Bachelet, y sin embargo ya sostuvo un encuentro con el actual líder de esa cartera, Joaquín Lavín, a quien se lo vincula con el Opus Dei.

Los sectores políticos más conservadores se encuentran representados en su mayor parte por la Unión Demócrata Independiente (UDI), que integra la gubernamental Coalición por el Cambio en alianza con Renovación Nacional (RN), el partido al que pertenece Piñera.

Fue precisamente un senador de RN, Andrés Allamand, quien ingresó la semana pasada en el Congreso el llamado Acuerdo de Vida en Común (AVC), que es «muy similar» a la iniciativa de pacto de unión civil que el Movilh impulsó en 2009 y que está en tramitación parlamentaria.

Según Jiménez, esos dos documentos recogen «en un 99%» lo que debería contemplar una futura ley de unión civil, un asunto que en estos días forma parte del debate público.

Sin embargo, Jiménez cree que el Ejecutivo no está pensando en una ley específica, sino en modificaciones a determinadas leyes que ya existen para que las parejas de convivientes puedan acceder a derechos. «El Gobierno no estaría dispuesto a confrontarse con la UDI y con los sectores más conservadores, que no quieren una ley civil y sólo están dispuestos a regular los asuntos patrimoniales y previsionales» (de sanidad y pensiones), asegura.

Agencia EFE

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