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Goya 2012: el cine se premia y baila en la cubierta del Titanic
José Coronado, protagonista de «No habrá paz para los malvados» (la ganadora de la noche) besa al premio Goya. Ricardo Darín y equipo de «Un cuento chino», recibiendo el Goya al mejor film latinoamericano.
En su discurso, el nuevo presidente de la Academia, Enrique González Macho, productor, distribuidor, dueño de los cines Renoir y socio de la plataforma Filmin, es decir, uno que sabe, llamó a todos a la autocrítica, y al gobierno a la prudencia y la lógica. «Los cheques en blanco no existen», dijo, sin amenazar pero mirando al ministro de Educación, Cultura y Deportes, J.E. Wert, que puso cara de póker. En cambio, los internautas que leen a líneas salteadas se ofendieron porque también dijo «Internet aún no forma parte de la actividad económica del cine. La formará en el futuro, pero ese futuro todavía no llegó».
Lo que llegó, por ahora, es un bajón. De las cuatro películas más nominadas, en España «La piel que habito» apenas hizo unos 700.000 espectadores (recaudó 4,6 millones de euros), «No habrá paz para los malvados» 685.000, «La voz dormida» 300.000, «Eva» 132.000 y «Blackthorn. Sin destino» apenas 63.000 que por suerte salieron contentos.
Pese a todo esto, la gala de los Goya también tuvo cierto glamour. Ahí estaban, en primera fila, Pedro Almodovar, Antonio Banderas con Melanie Griffith, y Salma Hayek con su esposo Francois-Henri Pinault, presidente de un emporio asociado a Balenciaga, Saint-Laurent y Gucci. En las otras, las más lindas y elegantes mujeres de España. Y en el escenario, una animadora muy popular que se cree cómica, El Langui, Antonio Resines y Juan Diego haciendo cantar y dar palmas a toda la sala, y, número aparte, Santiago Segura, cuyo «Torrente 4» hizo 19,4 millones de euros, es decir el 20% de toda la taquilla del cine español 2011. Ni él ni su comedia tenían una sola nominación. «No importa. Antonio Banderas tampoco ganó ni un Goya. ¡Pero tiene una mansión en Mallorca, se casó con Melanie Griffith, y por una sola película cobra lo que todos nosotros juntos!», dijo Segura. También bromeó con Almodóvar: «No le digo nada porque se ofende y se va», a lo que el manchego respondió con media sonrisa, y con el policial «No habrá paz para los malvados», que es algo así como la versión seria de «Torrente».
Fuerte, bien hecha y muy de actualidad, por algo esta película fue la triunfadora de la noche, con seis premios, incluidos los de mejor film, actor (José Coronado, que viene remando desde hace 25 años) director y guión (Enrique Arbizú, que tardó ocho años en juntar la plata para filmarla).
Alguien más ironizó con esa película: Isabel Coixet que, al recibir su Goya por el mejor documental para «Escuchando al juez Garzón» no pudo menos que comentar «Ahora algunos malvados siguen en paz». Pero no recibió mayores aplausos. A diferencia de otros años, en el ambiente había pocas ganas de hacer política.
Buenos momentos de la noche, la reaparición de la joven actriz Silvia Abascal tras un ictus cerebral que la alejó varios meses, la dedicatoria del actor de reparto Lluis Homar «a los auxiliares de filmación, porque se vienen tiempos difíciles y hay que cuidarlos», la de María León, revelación femenina por el drama de posguerra «La voz dormida» «a todas las mujeres que han aprendido a perdonar, pero no a olvidar», la ovación al compositor Alberto Iglesias, que por «La piel que habito» se llevó su décimo Goya y ahora va por el Oscar con «El topo», los dos premios al dibujo «Arrugas» y el de mejor film europeo para «El artista», el discurso bien armado del joven director Kike Maillo (cuyo cuento de ciencia ficción «Eva» se llevó tres Goyas), el homenaje póstumo a Alberto de Mendoza y Walter Vidarte, y los agradecimientos del equipo de «Blackthorn. Sin destino» a los técnicos bolivianos, argentinos y uruguayos. Este western español hablado en inglés, que imagina a Butch Cassidy (Sam Sheppard) oculto en los salitrales de Bolivia, logró cuatro Goyas, la misma cantidad que «La piel que habito».
Pero el momento más feliz y glamoroso, visto desde este lado del océano, fue cuando Ricardo Darin entró del brazo con la preciosa Angie Cepeda, abrió el sobre con el Goya para el mejor film latinoamericano, y dijo «Joder, ganó Un cuento chino». Para agradecer, subieron el coproductor argentino Pablo Bossi y los coproductores españoles. El autor, Sebastián Borensztein, está filmando en Buenos Aires la candidata del año que viene.


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