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Green Day trajo el mejor rock del año
Las tres generosas horas de show que brindó Green Day no sólo fueron lo mejor del Pepsi Music, sino que estuvieron entre lo mejor que se escuchó este año en Buenos Aires.
Tres horas del mejor rock & roll a todo volumen, sin duda el show que ofreció Green Day fue, lejos, lo mejor del Pepsi Music, y uno de los mejores shows de rock que se hayan visto y escuchado este año en Buenos Aires.
Unas 35 mil personas disfrutaron con este trío -convertido en sexteto por la aparición de músicos adicionales no acreditados- y unas pocas no sólo lo escucharon, sino que además subieron al escenario a tocar y cantar junto a su banda favorita, como en el tema «Longview», donde una chica terminó haciéndose con la guitarra del cantante, que le pidió a otro fan que, una vez arriba con ellos, se bajara los pantalone para luego tirarse sobre el público en un arrojado -y muy celebrado- acto de pogo.
Es bueno ver que una banda ya consagrada como Green Day sigue conservando sus divertidos hábitos de los tiempos en los que estaba creciendo, como se los vio cuando vinieron por primera vez a la Argentina en 1998 y tocaron en el Parque Sarmiento. EL sonido ahora es mucho más fuerte, pero la diversión sigue siendo la misma. Es el tipo de espectáculo que se disfruta especialmente en un concierto masivo como el del Pepsi Music. La gente que colmaba el lugar lo agradeció especiamente, y algunos no dieron crédito de la generosa duración del show, algo que no se veía en Buenos Aires para un recital internacional desde hace un buen tiempo.
El concierto tuvo unos 37 temas, incluyendo los clásicos del grupo, como «Nice Guys Finish Last», «Give me Novacaine», «Know Your Enemy» y «Basket Case», sólo para nombrar algunos entre tantos rocks frenéticos ofrecidos en este memorable concierto que, además, tuvo dos sets de covers sin desperdicio, incluyendo temas de los Doors como «Break on through to the other side», «Hey Jude» de los Beatles, y «Sweet child of mine» de Guns N Roses.
Hubo fuegos artificales, mangueras para mojar al público desde el escenario y, sobre todo, un nivel de volumen super contundente que hace rato no se escuchaba en un show masivo, probablemente por las limitaciones que suele imponer el Gobieno de la Ciudad, que esta vez no se puso en el medio de una buena noche del mejor rock & roll.


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