"En esta situación, el hecho de que los republicanos de la Cámara de Representantes se nieguen a aprobar una maldita ley es malo para nuestra seguridad, malo para nuestra economía y malo para nuestro futuro", dijo ofuscado Obama en una declaración ante los medios desde la rosaleda de la Casa Blanca.
"Aunque seguiré empujando a los republicanos de la Cámara baja para dejar de lado las excusas y actuar, Estados Unidos no puede esperar para siempre a que actúen. Así que hoy comienzo un nuevo esfuerzo para arreglar todo lo que pueda nuestro sistema migratorio, sin el Congreso", anunció, acompañado por el vicepresidente Joseph Biden.
La semana pasada el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, comunicó al mandatario que su partido "continuará bloqueando" este año el voto a la reforma migratoria, aprobada hace un año en el Senado.
Por esta razón, Obama solicitó a su equipo que identifique acciones adicionales y que le hagan recomendaciones antes del final del verano boreal sobre los pasos que pueda tomar.
El mandatario demócrata, que aseguró que existen suficientes representantes republicanos y demócratas para aprobar hoy mismo una reforma, explicó que, hasta ahora, había evitado "presionar" a Boehner durante mucho tiempo "para darle el espacio que necesitaba para que otros republicanos se apuntaran a la causa". "Pero los republicanos demostraron una y otra vez que no están dispuestos a enfrentarse al Tea Party para hacer lo que es mejor para el país", denunció.
La reforma migratoria, una de las mayores promesas incumplidas de Obama, fue dada por muerta en innumerables ocasiones, pero ayer el presidente le dio la estocada definitiva al constatar que si los republicanos se niegan a poner un fecha para el voto será imposible que ésta se apruebe este año.
Obama también lamentó que algunos opositores estén utilizando la crisis humanitaria provocada por la llegada en los últimos ocho meses de 52.000 niños centroamericanos no acompañados a la frontera "como una nueva excusa para no hacer nada". "Su argumento parece ser que porque el sistema está roto, no debemos hacer ningún esfuerzo para repararlo. No tiene sentido. Es política, pura y dura", criticó.
Por el momento, sólo precisó el primer paso que dará el Gobierno en materia de modificación de políticas migratorias, el que consisitirá en encargar al secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, y al fiscal general, Eric Holder, desplazar los "recursos de seguridad disponibles y apropiados desde el interior a la frontera".
El mandatario estadounidense, sin embargo, reconoció que el uso de los poderes ejecutivos no servirá para resolver todos los problemas ya que es necesario el Congreso para lograr "una solución permanente" que permita sacar de las sombras a 11 millones de indocumentados que viven actualmente en Estados Unidos.
"Si los republicanos están preocupados porque uso demasiadas órdenes ejecutivas (decretos), la mejor solución sería que aprobaran la ley. Resolvería el problema", añadió Obama en referencia a las críticas de los republicanos.
La semana pasada, Boehner anunció que presentará una demanda para denunciar que el gobernante demócrata abusó de su autoridad ejecutiva al implementar políticas sin aprobación legislativa.
En una política estadounidense cada vez más judicializada, la Corte Suprema emitió días atrás un fallo en el que limitó el poder de Obama de designar funcionarios por decreto durante recesos legislativos al considerar que se trata de un abuso de autoridad (ver aparte).
| Agencias EFE, DPA y AFP |


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