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Hay dinero suficiente para Bellas Artes, pero no se evidencia
• Dudas tras un almuerzo de la asociación de amigos del mayor museo
El patrimonio público no debería estar oculto durante tantos años, y son muchos los artistas argentinos que están ausentes en las salas del MNBA.
Bello mientras duró. Una obra de Juan del Prete junto a otra de Pablo Picasso, juntas por unos días en el año 2013.
Allí estaban en el almuerzo para celebrar el año los miembros de la Asociación, Pela Herrero, Eduardo, Eugenia y Magdalena Grüneisen, Cecilia Remiro Valcarcel, Canela y Andrés von Buch, Pablo Roëmmers, Sofia Weil de Speroni, Josefina Blaquier, Adriana Batán de Rocca, Ximena de Elizalde, Susana de Bary, Eliana Zanini, María Calcaterra, las ejecutivas Fiona White, Susana Smulevivici, Carmelita Ramos Balcarce y Mariana Sandez, rodeados por los amigos Adela Casal, Edgardo Giménez, David Jacobson.
Al silencio sobre el presupuesto se suma el del gasto extraordinario e incomprensible de remodelar dos veces las salas del primer piso que, en enero de 2013, estaban listas para ser inauguradas. Faltaban unos pocos días para ver los más de 2.300 metros recién restaurados y el montaje de las colecciones del siglo XX, cuando se clausuraron las puertas y se destruyó el trabajo del curador Roberto Amigo, además de demoler gran parte de la obra. ¿Se licitó nuevamente la remodelación? ¿Quién avaló el derroche? Durante dos años las salas permanecieron cerradas a cal y canto y nadie ofrece respuestas. "Hay un aire acondicionado que no funciona," repetían entonces, para salir del paso.
Visto desde la retrospectiva, el viejo guión curatorial venía a saldar una deuda pendiente del arte argentino. Una pintura de Del Prete, el primer abstracto argentino, estaba colgada junto a la de Picasso. La obra de Del Prete puesta a la par del genio, tenía un sentido que no posee el tardío arlequín de Pettoruti que hoy acompaña a Picasso. El arte argentino integró entonces la narrativa del arte moderno internacional con resultados sorprendentes. Pocos alcanzaron a verlo, pero la pintura de Del Prete, más que sostenerse junto a la de Picasso, rivaliza con ella.
Detrás de la figura yacente de bronce de Henry Moore se divisaban las formas rotundas de "La Venus criolla" pintada en 1934 por Emilio Centurión, un icono de nuestra tierra que, en el contexto del MNBA que tuvo siempre el arte europeo en la mira, ostentaba el carácter de una heroína.


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