6 de diciembre 2016 - 23:41

Hay dinero suficiente para Bellas Artes, pero no se evidencia

• Dudas tras un almuerzo de la asociación de amigos del mayor museo
El patrimonio público no debería estar oculto durante tantos años, y son muchos los artistas argentinos que están ausentes en las salas del MNBA.

Bello mientras duró. Una obra de Juan del Prete junto a otra de Pablo Picasso, juntas por unos días en el año 2013.
Bello mientras duró. Una obra de Juan del Prete junto a otra de Pablo Picasso, juntas por unos días en el año 2013.
La Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes despidió el año con un delicioso almuerzo y sin demasiadas novedades, al menos, entre las enunciadas en voz alta. El presidente de la AAMNBA, Julio Crivelli, destacó los 85 años que cumplió la institución y el aporte financiero al Museo que, durante 2016 rondó los 9 millones de pesos (superó los 7 del año anterior). El director, Andrés Duprat, cuya excelente carrera como guionista cobró vuelo internacional este año en Venecia, se dirigió a quienes esperaban escuchar definiciones y terminó por agradecer la ayuda que brinda la Asociación.

Al promediar el año Crivelli había anunciado la posibilidad de ampliar el Museo. Dueño de casi 12.000 piezas, el Bellas Artes ocupa el edificio inaugurado en 1933. Si bien el Pabellón sumó en 1960 una cantidad de metros, la superficie actual es limitada y no guarda relación con el crecimiento del patrimonio. Se sabe, la mayoría de los museos del mundo exhiben el 10% de su patrimonio, no más. Pero lo discutible es qué y cómo se exhibe.

El patrimonio público no debería estar oculto durante años y son varios los artistas argentinos que están ausentes.

Nuestro museo mayor posee un poder de legitimación incomparable y una carga simbólica que otros museos no tienen. Además, desde el año próximo, manejará un presupuesto que duplica largamente el de 2016. El Ministerio de Cultura acaba de asignar al MNBA una cifra que asciende a 117,4 millones de pesos.

Pero en el almuerzo, sobre la esperada y prometida ampliación, no se habló. Según detallan los expertos, los gastos podrán ser mayores en 2017, pero el rubro "ampliación" cuenta con 5 millones de pesos, un monto apenas superior a los 4,2 de este año.

El gran salto presupuestario supera la inflación y se podría presuponer que las actividades, financiadas con mayores recursos, van a aumentar proporcionalmente. Sin embargo, de ningún modo es así. La diferencia radical entre el presupuesto actual y el pasado, curiosamente, no se refleja ni en los números ni en los proyectos, que son idénticos. En efecto, entre las metas y objetivos a cumplir durante 2016, se estimaba contar con 500.000 visitantes, figuraban 222.500 publicaciones, 1.900 actividades recreativas y culturales y la atención de 85.000 personas que concurrieran a "actividades educativas y culturales". El presupuesto de 2017 se reitera con exactitud: es un calco. ¿El Museo se ha tornado ineficiente o falla el diseño y control presupuestario? ¿Cuál será entonces el destino del dinero si la acción cultural es la misma?

Allí estaban en el almuerzo para celebrar el año los miembros de la Asociación, Pela Herrero, Eduardo, Eugenia y Magdalena Grüneisen, Cecilia Remiro Valcarcel, Canela y Andrés von Buch, Pablo Roëmmers, Sofia Weil de Speroni, Josefina Blaquier, Adriana Batán de Rocca, Ximena de Elizalde, Susana de Bary, Eliana Zanini, María Calcaterra, las ejecutivas Fiona White, Susana Smulevivici, Carmelita Ramos Balcarce y Mariana Sandez, rodeados por los amigos Adela Casal, Edgardo Giménez, David Jacobson.

Al silencio sobre el presupuesto se suma el del gasto extraordinario e incomprensible de remodelar dos veces las salas del primer piso que, en enero de 2013, estaban listas para ser inauguradas. Faltaban unos pocos días para ver los más de 2.300 metros recién restaurados y el montaje de las colecciones del siglo XX, cuando se clausuraron las puertas y se destruyó el trabajo del curador Roberto Amigo, además de demoler gran parte de la obra. ¿Se licitó nuevamente la remodelación? ¿Quién avaló el derroche? Durante dos años las salas permanecieron cerradas a cal y canto y nadie ofrece respuestas. "Hay un aire acondicionado que no funciona," repetían entonces, para salir del paso.

Visto desde la retrospectiva, el viejo guión curatorial venía a saldar una deuda pendiente del arte argentino. Una pintura de Del Prete, el primer abstracto argentino, estaba colgada junto a la de Picasso. La obra de Del Prete puesta a la par del genio, tenía un sentido que no posee el tardío arlequín de Pettoruti que hoy acompaña a Picasso. El arte argentino integró entonces la narrativa del arte moderno internacional con resultados sorprendentes. Pocos alcanzaron a verlo, pero la pintura de Del Prete, más que sostenerse junto a la de Picasso, rivaliza con ella.

Detrás de la figura yacente de bronce de Henry Moore se divisaban las formas rotundas de "La Venus criolla" pintada en 1934 por Emilio Centurión, un icono de nuestra tierra que, en el contexto del MNBA que tuvo siempre el arte europeo en la mira, ostentaba el carácter de una heroína.

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