De manera delicada y planteando términos técnicos, el Banco Central realizó ayer una serie de advertencias y recomendaciones para la política económica en lo que resta del año. La entidad que preside Martín Redrado observó que el superávit fiscal seguiría en descenso ante «el recrudecimiento de las demandas sectoriales», considerando al mismo tiempo que el Gobierno debería «volver a financiarse en los mercados voluntarios de crédito», aunque enseguida aclara que «ello no significa volver a políticas de endeudamiento».
Esta visión del Central quedó plasmada en el Informe de Inflación correspondiente al tercer trimestre que se divulgó ayer por la noche. En la versión resumida, de 20 páginas, recorre la evolución de la inflación, comercio exterior, mercado cambiario y actividad económica. Además, hay una serie de estudios sobre aspectos internacionales, como la discusión respecto de si el dólar continuará siendo reserva de valor o por qué creció la demanda de materias primas en los últimos meses.
Factor contractivo
Redrado también puntualizó que el sector público, al no poder emitir deuda en el mercado, seguirá siendo «un factor contractivo de la base monetaria». Y grafica lo que sucederá con el próximo pago de capital e intereses del Boden 2012, previsto para el 3 de agosto: el Tesoro nacional concurrirá con pesos al mercado para comprarle dólares al Central, «lo cual puede tener un efecto sobre el nivel de reservas internacionales». El pago de este bono insumirá más de u$s 2.300 millones, aunque las compras del Tesoro se estarían realizando gradualmente.
Estos son otros pasajes que surgen del Informe de Inflación del Central:
Para 2009 se espera un superávit comercial mayor al previsto en el último informe e incluso al de 2008. En los últimos meses, las exportaciones comienzan a recuperarse de la contracción del comercio mundial. Asimismo, la caída de las importaciones resulta aún mayor, lo que contribuye a potenciar el saldo comercial.
Aun con el rol anticíclico del gasto público, las finanzas públicas nacionales continúan mostrando superávit primario, si bien menor que en años anteriores. Es esperable que por la crisis recrudezcan las demandas sectoriales que impliquen una mayor presión sobre el resultado fiscal.
Una sana política expansiva debiera estar acompañada con financiamiento en los mercados voluntarios de crédito. Es preciso generar un programa financiero que contemple los pagos de intereses mediante excedentes fiscales y permita acceder al mercado de crédito para renovar vencimientos de capital. De este modo, continuará reduciéndose el ratio deuda/PBI.
Se espera que la desaceleración de precios continúe, aunque su evolución seguirá dependiendo de la convergencia de la política fiscal, de ingresos (en particular la salarial) y de competencia, junto con la política monetaria ya ejecutada del Banco Central.
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