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Hija de Bonafini negó todo, pero no pudo salir de la pesquisa
Tiempos felices. Sergio Schoklender, entre Hebe y Alejandra Bonafini, cuando todo era armonía en las Madres de Plaza de Mayo.
La hija de Bonafini concurrió por la mañana a los tribunales federales de Comodoro Py acompañada por su abogado, Omar Dib, y un grupo de dirigentes de las Madres. Antes de la audiencia aseguró a los periodistas: «Ustedes inventaron todo lo que tenían para inventar. Ahora yo voy a decir mi verdad al juez». Su declaración se basó en un escrito que presentó a fines de marzo, en el que hizo eje en un supuesto enfrentamiento que mantenía con el mayor de los Schoklender desde hacía varios años.
Oyarbide la convocó por las sospechas que pesan en su contra a partir de la venta de un departamento de su propiedad en la calle 44, al 1324, de La Plata, a la firma Meldorek en 25 mil dólares, un valor considerado muy por debajo del correspondiente al mercado inmobiliario. También, por dos Registros de Operaciones Sospechosas (ROS) que recogió la Unidad de Información Financiera (UIF) al inicio de la investigación relacionados con depósitos supuestamente irregulares. Uno de ellos lo justificó en una venta previa de un departamento por un monto de 83 mil pesos, a los que sumó ahorros y un préstamo para completar el depósito de 50 mil dólares.
En cuanto a su labor en las Madres, aseguró que apenas se desempeñó en el área de prensa y que, al saber de las sospechas en torno a la tarea de Schoklender, le sugirió a su madre poner a resguardo la documentación de la entidad. Cuando estalló el escándalo, en mayo del año pasado, los hermanos Sergio y Pablo Schoklender fueron separados de la organización y desde la propia entidad dieron a conocer que Alejandra pasaría a ocupar el cargo de apoderada. Pocas semanas después se conoció su salida de las Madres, que en ese momento se atribuyó a una fuerte discusión con Hebe.
Para despejar esas sospechas, la líder de las Madres presumió ayer de estar «orgullosa» de su hija al término de la ronda habitual de la organización de los días jueves. «Tenemos la consciencia tranquila a pesar de todo lo que nos reclamaron», dijo Hebe de Bonafini, quien agregó que en caso de ser convocada por Oyarbide, hará una declaración. El juez aceptó como querellante a la organización y no imputó a su líder.
En defensa de su hija abundó: «Es una muchacha muy valiente, que se bancó la tortura de los gobiernos (bonaerenses) de Carlos Ruckauf y Eduardo Duhalde» y que a su criterio, durante la indagatoria, «habló como una diosa».
En la causa, por la que ya fueron detenidos semanas atrás los hermanos Schoklender y el contador Alejandro Gotkin, ligado a las empresas Meldorek y Antártica, ayer se presentó a indagatoria como sospechosa Patricia Alonso. La mujer, mano derecha del hermano mayor y exdirectora administrativa de la Misión Sueños Compartidos -el órgano ejecutor de las obras de construcción de las Madres- fue señalada por el juez como aparente partícipe de las sospechas de desvíos, así como por la operación de la venta del inmueble de la hija de Bonafini. Alonso se negó a declarar y dejó un escrito en el juzgado.
Este mes se completará la ronda inicial de indagatorias con las presentaciones, entre otros, de Enrique Rodríguez, extitular de la Corporación Buenos Aires Sur y ligado a Pablo Schoklender por una empresa constructora, y el exapoderado de las Madres Hugo Gallardo.


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