6 de octubre 2014 - 00:00

Horror en México: examinan si fosa contiene a alumnos desaparecidos

Los soldados custodian el camino que conduce al lugar donde fueron encontrados los cadáveres, algunos de ellos calcinados.
Los soldados custodian el camino que conduce al lugar donde fueron encontrados los cadáveres, algunos de ellos calcinados.
Iguala, Guerrero - Las autoridades de México seguían exhumando ayer cadáveres de las fosas clandestinas halladas en las afueras de Iguala, en el sur del país, una agreste localidad donde impera la ley del narcotráfico, para determinar si pertenecen a 43 estudiantes desaparecidos hace una semana.

Al menos 15 cuerpos calcinados habían sido extraídos de varias zanjas ocultas entre la espesa vegetación de Pueblo Viejo, una zona montañosa del convulso estado de Guerrero que se ubica a unos 200 km de Ciudad de México, informaron policías desplegados en la zona. Decenas de policías, militares y peritos estaban desplegados alrededor de los pozos, a donde no se permite llegar a los medios, que tienen que permanecer a varios kilómetros del lugar.

Juan López Villanueva, alto cargo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, explicó que se trata de seis fosas y que para llegar a ellas hay que caminar una hora y media por un sendero deshabitado y sumamente estrecho de un escarpado monte, por el que parece imposible el paso de un automóvil.

El macabro hallazgo ocurrió el sábado, una semana después de que Iguala fuera escenario de sangrientas balaceras perpetradas por policías municipales y presuntos criminales contra tres colectivos. Los alumnos se habían apoderado de esos vehículos para regresar a sus casas desde Iguala -donde habían ido a recaudar fondos- hasta Chilpancingo, donde cursan sus estudios.

A raíz de estos hechos, que dejaron seis muertos (entre ellos tres estudiantes) y 25 heridos, se reportaron desaparecidos 43 normalistas, como se llama a los universitarios que estudian para maestro. Testigos dijeron haber visto cómo, tras los disparos, decenas de ellos eran trasladados en patrullas policiales hacia algún lugar desconocido.

Desde entonces, los familiares de estos jóvenes viven en la zozobra de que hayan caído en las garras de uno de los violentos carteles que pululan en la región, en un país que cuenta más de 80.000 muertos en hechos vinculados al crimen organizado desde 2006, además de 22.000 desaparecidos.

"No podemos todavía hablar de un número determinado de cuerpos, estamos trabajando en el lugar", dijo el fiscal de Guerrero, Iñaky Blanco, quien durante una conferencia de prensa la noche del sábado en Chilpancingo, capital estatal, recalcó que sólo las pruebas genéticas a los cadáveres confirmarán si pertenecen a alguno de los estudiantes desaparecidos.

Así, ayer cientos de colegas de los desaparecidos iniciaron una marcha en la autopista que conecta Chilpancingo con el turístico puerto de Acapulco.

"Gobierno farsante que matas estudiantes", se leía en una de sus pancartas, que esgrimían bajo el intenso sol mientras bloqueaban casi todos los carriles de la transitada autopista, como ya habían hecho el jueves pasado.

"A los familiares y amigos de los que fueron salvajemente masacrados, ofrezco toda mi solidaridad y apoyo", expresó el gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, al hacer un llamamiento a la calma y a "evitar la violencia" en su empobrecida región, que tiene altos niveles de conflictividad social.

Hasta el momento hay más de 30 detenidos por este caso, que podría convertirse en una de las peores masacres a manos de fuerzas del orden desde que Enrique Peña Nieto asumió la presidencia. Entre los arrestados hay al menos 22 policías municipales, sospechosos de haberse llevado a los estudiantes sobrevivientes.

Las primeras investigaciones arrojaron elementos para confirmar la participación en los tiroteos del grupo criminal Guerreros Unidos, "del cual varios elementos de la Policía municipal son parte", indicaron las autoridades.

Ese cártel tiene influencia en Guerrero, una zona de intensa actividad del narcotráfico donde tan sólo este año se ha encontrado una treintena de cadáveres en diversas fosas. Analistas sostienen que los Guerreros Unidos surgieron hacia 2010 a partir del debilitamiento y división del cartel de los Beltrán Leyva.

Estas calles y montañas "son territorio de los malos", dice el mexicano José García sobre la zona. García, vecino de la comunidad de Pueblo Viejo, explica que por las noches las camionetas de los criminales son las dueñas de estos caminos y que los delincuentes suelen ocultarse en cuevas de los cerros próximos. A veces se detecta su presencia cuando encienden fogatas.

Agencias AFP, EFE y Reuters

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