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Implacable escarmiento a rebeldes
Las consecuencias de los ataques gadafistas, además de las bajas, fueron la evacuación y éxodo de los habitantes de esta terminal petrolera que tiene capacidad para exportar más de 200.000 barriles diarios. Ya el lunes había comenzado la huida, que da cuenta del avance del régimen.
Los rastros de los combates y bombardeos se hacían evidentes en una ciudad desierta y los todoterrenos cargados con las pertenencias familiares y los enseres que podían acarrear en su huida por la ruta que conduce a Ajdabiya, a 200 kilómetros al este, en territorio afianzado por los rebeldes.
Se sumaron así a los vecinos que el fin de semana abandonaron Ben Yauad, el principal escenario de los combates y donde fue detenido por las fuerzas gadafistas el avance revolucionario, a medio camino entre Sirte, la ciudad natal de Muamar Gadafi, y Ras Lanuf. En el hospital de esta ciudad, el médico Auad el Gauedi dijo a Al Yazira que más de 20 heridos fueron trasladados a su centro, todos con heridas graves, y algunos con severas amputaciones.
Ataques indiscriminados
También en la sitiada Al Zauiya, a 92 kilómetros al suroeste de Trípoli, y la población más al oeste en manos rebeldes, los vecinos que pudieron abandonar la ciudad, sometida a un inclemente cerco desde hace cinco días y donde las condiciones de sus habitantes son las más precarias de todo el país.
En las inmediaciones de Trípoli, los paracaidistas impidieron el acceso
de los periodistas que trataban de verificar la situación en la cercada Al Zauiya, pese a las promesas de los funcio-narios gadafistas de que podrían acceder, afirmación incumplida en los tres últimos días.
Uno de los escasos testimonios de un residente logrado por la cadena qatarí aseguró que los carros de combate dispararon indiscriminadamente a su paso sobre las viviendas.
La periodista Alex Crawford, que junto con su equipo de la cadena británica Sky News, vivió el sitio a la ciudad explicó que los carros de combate de las fuerzas gadafistas disparaban de manera indiscriminada, incluidas las mezquitas donde se habían refugiado los civiles, y trataron de destruir la ciudad.
También recordó que mientras el Gobierno en Trípoli decía que la ciudad había caído en su poder y sus huestes lo festejaban en la capital, ella se encontraba en la plaza de los Mártires de Al Zauiya, donde los milicianos seguían resistiendo.
Agencias EFE y AFP


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