Inactividad total y absoluta de índole creativa

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"In-actividad paranormal" (A Haunted House 2, EE.UU., 2014). Dir.: M. Tiddes. Int.: M. Wayans, E. Atkins, C. The Entertainer. PM/16.

Tal como sucedió con la saga de "Una película de miedo" el año pasado, el actor y guionista Marlon Wayans logró un respetable éxito de taquilla con la divertida pero bastante elemental "¿Y dónde está el fantasma?" que apeló a todo tipo de guarradas para burlarse de la última generación de películas de terror basadas en la repetidísima fórmula de cámaras de video de seguridad que enfocan fantasmas y demonios al por mayor.

Pero, esta vez, Wayans y el director Michael Tides no sólo se limitaron a repetir la misma fórmula y el mismo tipo de sentido del humor minimalista, sino que, salvo algunos detalles sueltos, se limitaron a simplemente repetirlo todo de nuevo.

Esto obviamente tiene que ver con que en sólo un año no hay tantas películas nuevas de las que burlarse y por otro lado, varias de las que aparecieron son sólo secuelas o subproductos de las que ya habían sido parodiadas en el film anterior, lo que más allá de que hayan tenido ganas de exprimirse un poco más las neuronas, no les hubiera quedado mucho resto con que trabajar en sus chistes.

De ahí tenemos que una vez que el protagonista se muda a una nueva casa con una nueva novia, encuentra una misteriosa muñeca antigua por la que siente una extraña atracción, y pronto todos los mismos eventos paranormales de corte ultratonto y escatológico empiezan a repetirse sin pausa ni el más mínimo asomo de vergüenza .

Todo sigue así hasta que aparece el mismo exsorcista de la película anterior, que dado que está a cargo del talentoso Cedric The Entertainer, aporta algunos chistes bobos pero graciosos, aunque en realidad con sutiles diferencias hace las mismas tonterías que en la primer "A Haunted House"

No hay mucho mas que decir sobre esta película , excepto que la mayor "inactividad" fue la de índole creativa. Si se la ve en un zapping del cable, puede arrancar algunas risas, pero para ir al cine, realmente no da, incluso para el más indiscriminado.

D.C.

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