27 de abril 2010 - 00:00

Inesperados efectos de causa que recién empieza

El Gobierno se hizo de una inesperada herramienta para acallar críticas de economistas con el caso del espía en el Ministerio de Economía y las cinco consultoras allanadas ayer. La eventual compra de información a Roberto Larosa será seguramente munición que se va a utilizar por el matrimonio Kirchner y sus funcionarios cuando encuentren el momento adecuado. En realidad, son pocos los que no se suscribían a los informes semanales de Larosa. Néstor Kirchner, al momento de anunciar el resultado del canje de la deuda en marzo de 2005 embistió, citando sus nombres, a economistas. ¿Repetirá tras este segundo canje?

Lo concreto es que a Larosa se lo estaba esperando al momento de su detención en el Palacio de Hacienda el viernes 16. Un funcionario de la Subsecretaría de Presupuesto fue quien dio su nombre al ministro Boudou. Allí se gatilló su búsqueda, especialmente los días viernes, cuando habitualmente ingresaba a las dependencias oficiales. Trascendió que una semana antes, Larosa se había escapado, cuando agentes de la Policía Federal en el Ministerio de Economía intentaron detenerlo. Las oficinas interconectadas en todos los pisos del Ministerio de Economía habrían facilitado su fuga. Pero volvió. Fuentes del Palacio de Hacienda señalan que en realidad, cuando se lo detuvo, no se hallaba debajo de un escritorio sino que aguardaron hasta que saliera de alguna de las oficinas en las que se sospechaba que permanecía oculto. Pero más allá de ello, más importante es el hecho de que Larosa había pasado antes por el piso 10 del Palacio de Hacienda, donde se encuentra la Secretaría de Finanzas. Puntualmente habría ingresado en la Oficina de Crédito Público. ¿Buscaba información a pedido del canje de la deuda? Por ahora, el juez Bonadío no tiene en sus planes citar a Claudio Lozano ni a José Martínez, los legisladores con los que Larosa mantenía vínculo. A decir verdad, no eran los únicos que ejerciendo cargos públicos lo contrataban. En el Gobierno de la Alianza, por ejemplo, un ministro de estrecha relación con Fernando de la Rúa compraba informes de Larosa.

Si el ahora detenido en Marcos Paz cometió varios pecados, lo mismo sus clientes. Generaba bastante sorpresa cómo uno de ellos incluía en sus informes una planilla con los movimientos en el mes de los fondos del Tesoro nacional, dato que nunca se daba a conocer en forma oficial. La información de Larosa no servía para operar en los mercados financieros porque no gravitaba.

Y el INDEC estaba fuera de su alcance. En los últimos meses, por ejemplo, la difusión oficial del dato de la inflación minorista impactó y generó un alza en los papeles argentinos. Pero no es el caso de la recaudación fiscal y otros indicadores del Palacio de Hacienda al alcance de Larosa. Quienes obtenían sus informes lo hacían para mostrar detalle y conocimiento a sus clientes.

¿Habrá más allanamientos ordenados por el juez Bonadío? Seguramente. Es que la lista de clientes de Larosa no terminaría con economistas, sino que podría haber entidades financieras. Por lo pronto, en el juzgado tienen varias horas por delante en el procesamiento de toda la información obtenida, no poca, en la última semana.