Inquietante dualidad de los chubutenses K

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Medio gabinete, 27 intendentes y un gobernador. La foto del kirchnerismo de Chubut, ayer en Casa Rosada, pudo observarse como la imagen de la unidad, feliz, alineada y amalgamada detrás de un enemigo en común: el ex gobernador Mario Das Neves.

Sin embargo, las palabras y los gestos de Juan Manuel Abal Medina y de Julio De Vido no hicieron otra cosa que alimentar las suspicacias sobre cuál es, para los ultra K, la percepción y el vínculo -o al menos el trato, incluso público- con el gobernador Martín Buzzi.

Subyace, como un dato tatuado en la frente, el origen del mandatario que ganó de la mano de Das Neves pero luego mutó, casi como un mecanismo de supervivencia, al kirchnerismo, procedimiento en el que fue determinante la intervención de Carlos Eliceche, justamente su rival en la elección.

Ante los micrófonos, aquello parece estar siempre presente. Ayer, de hecho, Abal Medina y De Vido le dedicaron más palabras de agradecimiento y elogios a Eliceche que al propio Buzzi, y le pusieron a su desembarco en el gabinete chubutense una expectativa peligrosamente exagerada.

En definitiva, Eliceche fue su socio primigenio y el gobernador, aunque ahora perjure su kirchnerismo, fue inicialmente un opositor. En la misma línea que a Eliceche, que redobló su "lealtad" al dejar su cargo en Chubut para reasumir como diputado y votar a favor del acuerdo con Irán, el gabinete nacional mira a su par Norberto Yauhar de Agricultura, también chubutense.

Todo, claro, en un marco de halagos a Cristina de Kirchner y al impulso del plan "Más cerca" que promovió De Vido y significa obras directas para los municipios. Estaban además el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli y el secretario de Obras Públicas, José López.

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